EL SECUESTRO de un autobús con 29 niños y cuatro maestros -dos hombres y dos mujeres- en Manila, la capital de Filipinas, concluyó ayer sin derramamiento de sangre, después que los dos secuestradores, armados con granadas y armas, dejaran el libertad a los rehenes tras la realización de un acto en apoyo a sus demandas.
Los rehenes fueron liberados después de un acto con velas realizado en favor de una mejora en la educación de los niños de familias con pocos recursos económicos y en los programas de vivienda para personas pobres.
Uno de los secuestradores, Armando "Jun" Ducat, fue puesto bajo custodia policial inmediatamente después que permitiera a los niños y a los maestros abandonar el autobús, estacionado en una autopista en frente del edificio del Ayuntamiento de Manila. El secuestro duró diez horas.
Previamente, Ducat y su compañero habían dejado en libertad a un niño que estaba con fiebre, quien fue llevado inmediatamente a un hospital de las cercanías. Ducat es propietario de una guardería en un barrio bajo del distrito de Tondo, en el área metropolitana de Manila, que aparentemente se quedó sin fondos para seguir proveyendo de educación preescolar a los chicos de la zona.
No es la primera vez Ducat es responsable de una toma de rehenes. A fines de los años 80, el hombre, ahora sexagenario, secuestró a dos sacerdotes católicos, después que ambos religiosos supuestamente desviaran fondos destinados a la construcción de una iglesia. En 1995, Ducat realizó una huelga de hambre "por el pueblo filipino" y en 2001 se postuló para ocupar una banca en el Parlamento, pero no tuvo éxito. |