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Soluciones tácticas
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José Serna Andrés
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"Las fuerzas privadas de seguridad en Irak llegan a 48.000 efectivos. No se contabilizan como bajas del ejército norteamericano y, así, la opinión pública no se molesta tanto"
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El siglo XX ha sido una de las épocas más vergonzosas de la humanidad. A los cincuenta y cinco millones de personas muertas en la Segunda Guerra Mundial tenemos que añadir los más de veinte millones de personas muertas desde entonces en diferentes guerras en las que la mayoría de víctimas han sido civiles.
Cumplir aniversarios de guerras como la de Irak nos hace contar también las víctimas, entre las que se encuentra la población iraquí, los propios miembros del ejército norteamericano y otros ejércitos, más las fuerzas privadas de seguridad.
Y es que las fuerzas privadas de seguridad en Irak llegan a cuarenta y ocho mil efectivos. Es tan preocupante el tema que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha expresado su preocupación. Y es que estos ciudadanos del mundo, mercenarios, ex boinas negras chilenos, ex policías sudafricanos durante el apartheid, guerreros asociados, soldados de fortuna… no se contabilizan como bajas del ejército norteamericano. Y así, la opinión pública no se molesta tanto.
También de esa manera las tareas sucias -¿es que hay algo limpio en una guerra?- se hacen de encargo, de tal manera que no haya tantos asesinatos, masacres y torturas atribuidas a agentes uniformados norteamericanos.
Y si se realizan contratas, y subcontratas, alguien se lleva una buena cantidad de dinero sin haber arriesgado nada, y así es posible reclutar "especialistas" en países latinoamericanos y africanos, que son baratos y eficientes. Según D. Pérez Villar un soldado norteamericano cuesta al Estado más de veinte mil dólares al mes, pero los gastos en un mercenario no superan los diez mil.
La empresa norteamericana Blackwater, una de las principales reclutadoras, tiene el cuartel general y el campo de entrenamiento en Carolina del Norte y muy buenas relaciones con el Pentágono. No es más que una de las veinticinco empresas de "servicios de seguridad" que se están beneficiando de los millonarios contratos para la llamada estabilización y reconstrucción de Irak -en el año 2006 se gastaron cien mil millones de dólares en este concepto- pero cada día hay más muerte, destrucción y más iraquíes dispuestos a utilizar las bombas y otras armas.
Ex militares de diferentes ejércitos reciben sueldos superiores a los que tenían anteriormente, no se someten ni siquiera a los controles de los ejércitos y nos comunican el mensaje de que la guerra no es más que un gran mercado, y sus víctimas los daños colaterales. Estas personas de gatillo fácil y ausencia de escrúpulos no son mucho más responsables que quienes las contratan, quienes se benefician de este tráfico de la muerte, y quienes miramos hacia otro lado mientras se nos llena la boca con las palabras libertad y democracia.
El peligroso contingente internacional más numeroso, después del estadounidense, no es el de El Reino Unido, sino el de los contratistas militares privados. Uno de cada diez soldados que hay en Irak son contratistas militares privados.
Dejemos solas a las organizaciones de Derechos Humanos. Que griten en el desierto a causa del peligro que representan los ejércitos privados y los agentes de seguridad privada en ésta y en otras guerras. Hay relatos estremecedores en los que en la defensa de los oleoductos a veces se utilizan francotiradores expertos que disparan desde grandes distancias cuando ven algo sospechoso. Primero disparan, luego no preguntan.
Y es que no son asesinatos, por favor, se trata de soluciones tácticas. |
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