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Silva, uno de los jugadores más activos en el equipo estatal, es agarrado por un jugador islandés. Afp |
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Iniesta evita otro fracaso
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Su gol da una apurada victoria a una selección estatal que sigue inmersa en la pobreza
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Pako Ruiz
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Desacierto España dominó todo el partido, pero careció de pegada en los metros finales
Diluvio El aguacero que cayó favoreció a Islandia, atrincherada en la zona de atrás
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La selección estatal sigue viva. Luis Aragonés, también. Lo hace casi por decreto. Ayer ganó porque enfrente tenía a un rival menor. Pero ayer España evidenció que tampoco puede alardear de mucho. Confirmó, una vez más, que sigue inmersa en la pobreza. Que hoy en día se tiene que ganar el pan de cualquier manera. Que se tiene que conformar con superar a un débil contrario a falta de doce minutos para acabar el partido. Flirtea con el fracaso. Sabe que se mueve en la cuerda floja. Y ayer estuvo cerca de caer. De darse un morrocotudo batacazo.
España ganó. Sumó el pleno en los dos partidos consecutivos ante Dinamarca e Islandia. Irlanda del Norte, nuevo líder del grupo, también superó a Suecia, que perdió su imbatibilidad. La victoria de los norirlandeses aprieta la lucha por las dos plazas para conseguir el billete a la Eurocopa de Suiza y Austria. Los de Luis, quizá, fueron los más beneficiados de la jornada de ayer.
Los resultados es a lo único que puede agarrarse la selección estatal. Otra cosa es su imagen. Las sensaciones que ofrece. Y éstas son vulgares. España está lejos de las mejores del planeta. Juega con fuego. Y en cualquier momento se puede quemar. Ayer evitó chamuscarse. Andrés Iniesta, un jugador que se reivindica con el paso de los partidos, ejerció de héroe. Llegó a tiempo para apagar un incendio que llevaba camino de arrasar a su equipo y a Luis Aragonés, cada vez más cuestionado. Pintaban bastos para España, incapaz de romper el muro islandés. Hasta que el azulgrana aprovechó un servicio de Silva, otro de los que ofrecen algo entre tanta mediocridad, para batir a Arason, un portero desconocido y que ayer en el Ono Estadi vivió una brillante noche en el plano personal, gracias a sus numerosas intervenciones de mérito.
España sabía que Islandia tenía un plan. Que iba a encerrarse atrás y esperar a una contra o a alguna acción de Eider Gudjohnsen, el delantero del Barça y líder de la selección nórdica. Sabía que le tocaba dominar y buscar los remedios necesarios para superar el entramado de su rival. Lo primero lo hizo. Lo segundo, no. Aragonés, con las únicas novedades de Puyol y Sergio Ramos, apostó por el mismo once del pasado sábado ante Dinamarca. Era lo cantado.
Bajo el aguacero de la primera mitad, sólo Silva, activo por banda izquierda, Villa, obsesionado con el gol, y los detalles de Xavi e Iniesta inquietaron a un Islandia bien armada atrás. Que se sentía a gusto en su faceta de defender. España, que perdió a Morientes por lesión, tuvo sus ocasiones, pero careció de pegada. De esa calidad que distingue a los solventes de los mediocres. En la reanudación, se repitió el monólogo. Hasta que Iniesta evitó el fracaso de los de Luis. |
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