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Miguel Ángel Portugal, entrenador del Racing de Santander, posó en la soleada mañana de ayer en las instalaciones que el club cántabro tiene en La Albericia. Zigor Alkorta |
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«Formar a un chileno de 16 años en Lezama es hacer cantera»
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Miguel Ángel Portugal El técnico del Racing de Santander reconoce que la visita del Athletic es el partido más importante del año para una afición cántabra que tras la sensacional trayectoria reciente de su equipo le exige ya la clasificación para la UEFA
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Unai Larrea Santander
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«LEZAMA ESTÁ mejor que esto, ¿verdad?», pregunta irónico Miguel Ángel Portugal (Quintanilla de las Viñas, 1955) al sentarse en el banquillo del campo de entrenamiento número 1 de la Ciudad Deportiva del Racing de Santander, una instalación ubicada en La Albericia y que amenaza ruina. Es municipal, y el club cántabro paga un euro de alquiler anual. El terreno de juego en el que acaba de entrenar el Racing no es que sea un patatal, pero casi. Se parece más a un campo de Regional que al del octavo clasificado de la Liga de las Estrellas. «Conozco Lezama, me encanta», suspira el técnico del Racing, que mucho antes de dirigir al equipo de moda, próximo rival del Athletic, conquistó con el Real Madrid una Liga y una Copa. También perdió una final de la Copa de Europa, la de 1981 ante el Liverpool. Era el "Madrid de los Garcías", en el que él jugaba de interior. Durante años, Portugal trabajó en la cantera del Madrid, en su doble vertiente: formando jugadores en las categorías inferiores y buscándolos en los cinco continentes. Por ello, por provenir de otro universo futbolístico y por conocer profundamente la materia, se atreve a decir, aunque remarque que sólo se trata de su opinión («no quiero meterme donde no me llaman»), que el Athletic compite con un hándicap demasiado pesado al alimentarse únicamente de futbolistas vascos, que el romanticismo tiene cada vez menos sentido y que hay otras formas de trabajar la cantera.
En Santander le piden ahora la UEFA, cuando hace meses lo que pedían era su cabeza.
Esto del fútbol… En lo que va del otoño a la primavera, con una única estación de por medio, ya ves lo que ha cambiado la cosa. Los resultados le cambian la cara a todo el mundo. Pero somos un equipo sencillo y humilde que ha ido creciendo poco a poco y que sigue en esa línea.
¿Consiguen usted y sus futbolistas aislarse de la euforia desatada en la ciudad?
Sí. El cuerpo técnico y los jugadores siempre hemos tenido claro que tan mala es esta euforia como el pesimismo del comienzo del campeonato. Cuando las situaciones son malas, resulta dañino estar pendiente de las críticas, como también nos sería ahora perjudicial quedarnos mirando las flores que nos lanzan.
Quién se lo iba a decir tras iniciar la Liga con tres derrotas.
Yo llegué una semana antes de la pretemporada. Fue todo repentino. Tuvimos que hacer las cosas un poco acelerados, y hacer las cosas con prisa es un hándicap. Quizás la gente al principio no supo entender mi trabajo. También nos encontramos con un calendario malo, con Atlético y Barça en casa… Esas circunstancias, que nosotros habíamos previsto, otros no las valoraron. En el trabajo y en el compromiso de todos, jugadores y técnicos, estuvo la clave para solventar aquella situación que podía parecer caótica pero que, analizada fríamente, no lo era.
Llegó para suplir a López Caro, que se marchó al Levante.
Yo tenía contrato en vigor en la cantera del Real Madrid, y una muy buena relación con el recién elegido presidente, Ramón Calderón. Él contaba conmigo para toda su legislatura, pero al comunicarles que me había surgido la oportunidad de entrenar en Primera, me liberaron.
Si el compromiso es la clave anímica del Racing, ¿cuál es su clave futbolística?
Somos un equipo muy compacto. A base de trabajo hemos logrado una solidez de equipo. Trabajamos como equipo, tenemos un gran espíritu asociativo, y, evidentemente, tenemos dos jugadores importantísimos en punta de ataque, que son Zigic y Munitis, porque además de goles aportan profundidad al equipo. Tenemos gente con experiencia, Colsa, Scaloni o Luis Fernández, que son los que nos aportan la madre del fútbol, que es el saber estar. Y tenemos gente joven que ha aportado al Racing una mezcla que le confiere un estilo propio, que es lo más difícil.
¿Le recuerda la formada por Munitis y Zigic a otra pareja?
A la que formaban en el Anderlecht Koller, el checo, y Radzinsky, el canadiense. Zigic es la referencia y el saber estar arriba, y Munitis es la movilidad, el recurso y la habilidad.
A Zigic lo fichó usted.
Debutó en la tercera jornada porque había estado con su selección, pero para cuando se enteró de la fiesta era ya la quinta. Le firmamos el día en que expiraba el plazo. Zigic era uno de esos jugadores que en mi etapa de ojeador internacional del Real Madrid había visto jugar con su equipo, el Estrella Roja, un par de veces en el Pequeño Maracaná. Fui a ver a otro jugador, un lateral izquierdo, pero el que me llamó la atención fue Zigic. Vi que no era un jugador para un gran equipo, pero sí para un buen club como es el Racing.
Costó seis millones de euros.
Sí, y ahora mismo es un patrimonio muy importante del Racing.
¿Qué fútbol le gusta?
Lo ideal es que tu equipo llegue a jugar como el Barcelona, pero esos equipos hay uno o dos en el mundo, y por tanto sólo hay dos o tres entrenadores que pueden optar a tener tanto talento sobre el césped. Me gusta que mi equipo tenga buen trato con el balón. En un club modesto tienes que jugar con unas prestaciones defensivas muy seguras, pero además debes tener soltura con el balón. No son incompatibles. En un equipo como el Racing tienes que tener bien guardada la casa, con buenas alarmas para que no te entren y para que puedas salir tranquilo de ella. Ahí está el quid de la cuestión. Aquí, yo tengo bien cerrada la casa, con buenas alarmas, no entra nadie, y cuando salgo pido a mis jugadores que toquen y jueguen el balón, porque estoy seguro de que nadie va a entrar en casa.
Pero también optimizan otros recursos: de 30 goles, 19 los han marcado a balón parado.
La importancia es la misma cuando el balón está en movimiento o cuando está detenido.
Ese dato, ¿es casual o consecuencia de un trabajo?
En el fútbol no hay casualidades, todo se entrena. A lo largo de un año, entre un 25 y un 35% de los goles se marcan a balón parado, por lo que tienes que dedicar algunas sesiones a esa faceta, tanto en ataque como en defensa.
Tener a Zigic, un 2,02, ayuda.
Evidentemente, porque acapara la atención en el juego aéreo, y cuando no remata o toca él el balón, muchas veces es un elemento de distracción para la defensa.
También la estrategia es el punto fuerte del Athletic.
Ha sido una constante a lo largo de la historia. Siempre ha tenido un estilo inglés: juego directo, segundas jugadas, balón parado… También nosotros estamos en esa dinámica.
¿A quién le ha venido mejor el parón liguero? Al Athletic le vino de perlas porque iba en picado. En Bilbao se cree que ustedes, tras ganar en Mestalla y asegurarse la salvación, se habrán relajado.
No nos hemos relajado, aunque por la propia inercia de los resultados quizás habríamos preferido haber jugado el domingo anterior. Nunca se sabe.
Es su primer Racing-Athletic.
Sí, y se detecta algo especial en la ciudad. También cuando fuimos allí lo noté. No pensaba que había esta rivalidad. Es un derbi que no conocía.
En Bilbao se le da más importancia a la visita de la Real.
Lo sé, pero aquí la visita del Athletic es el partido más importante del año.
En la ida empataron a cero en un choque mediatizado por la expulsión de Gabilondo.
Sí lo mediatizó, lo que no sé es si para beneficio o perjuicio nuestro, pues eso de jugar con uno menos nunca se sabe. Lo que sí recuerdo es que el público estuvo maravilloso.
¿Qué relación mantiene con el Athletic?
Siempre me ha caído bien. Tengo mucha familia en Bilbao. Mucha gente de Burgos emigró en nuestra época al País Vasco. La primera camiseta de fútbol que me regalaron fue la del Athletic, lo que no quita para que yo siempre haya sido del Real Madrid.
Jugó en San Mamés.
Guardo gratos recuerdos porque casi siempre me salieron bien las cosas. Recuerdo haber ganado con el Burgos y con el Madrid. Es un gran campo, La Catedral.
¿Qué Athletic espera? ¿Hubiese preferido un equipo menos necesitado o lo prefiere así?
Los primeros minutos marcarán el partido, porque ahí se verá la concentración del Athletic. Ellos vienen muy agobiados, con una necesidad imperiosa de sacar el resultado. El choque puede depender de nuestra salida al campo, de que podamos hacerles ver que nosotros también vamos a por el partido, que no vamos a especular, que vamos a marcar nuestra pauta y nuestro ritmo.
El Athletic suma cuatro victorias seguidas en Santander.
Los datos están para romperlos.
¿Qué jugador le preocupa?
El jugador diferente es Yeste. Aporta calidad y marca la diferencia, en su equipo y en la Liga.
Cuando llegó Mané, el Athletic reaccionó, pero ahora vuelve a cotizar a la baja.
Le he seguido los dos últimos partidos, y si bien ante el Celta estuvo bien, ante Osasuna tuvo descuidos a nivel defensivo. Quizá sea lógico por esa presión que puedan sentir los jugadores.
¿Por qué lleva el Athletic dos años tan malos?
Quizás le esté pasando lo mismo a la Real. Es muy difícil trabajar con un grupo reducido de habitantes. Sus canteras son limitadas. El Athletic lo tiene incluso peor, porque la Real es un club de cantera que ficha fuera, pero el Athletic no. Tiene una filosofía y un espíritu dignos de alabar, pero también un hándicap: si no le salen jugadores, es muy difícil competir en esta Liga, a la que vienen los mejores jugadores del mundo, y cada vez en mayor número. Hay equipos que no juegan con nadie de su tierra. Eso es algo con lo que el Athletic tiene que contar, y no quiero meterme donde no me llaman, si quiere en un futuro no pasar estas penurias. Lo del Athletic es muy romántico, pero el romanticismo cada vez tiene menos sitio en el fútbol. El fútbol no es lo que era.
Usted ha trabajado la cantera del Madrid y ha sido ojeador internacional. ¿Está el trabajo de cantera en declive?
No, el trabajo de cantera debe existir siempre. Es una de las fuentes de las que debe abastecerse un club. El problema es que del Athletic es su única fuente. Tal y como está el mundo a día de hoy, tan abierto, fichar a un argentino o a un chileno con 16 años y llevarlo a Lezama también es trabajar la cantera, porque al final tú lo estás formando. Es mi punto de vista, ¿eh? Y creo que, abriendo esa ventana, el Athletic conservaría su espíritu y su filosofía, y no perdería romanticismo. Hay otras cosas que quitan más romanticismo al fútbol, como el merchandising.
¿Quiere decir que no se puede competir en Primera sin extranjeros?
No digo que no se pueda competir, sino que compites con un hándicap importantísimo. |
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