IÑIGO DÍAZ de Cerio fue uno de los protagonistas ayer en la sala de prensa de las instalaciones de Zubieta cuando concluyó el entrenamiento matinal de la Real Sociedad. El jugador donostiarra se encuentra en un buen momento. Lo demostró ante el Villarreal, cuando generó una ocasión de gol en poco más de cinco minutos. Ahora sabe que se acerca la hora de la verdad, que el encuentro ante el Levante es una final para la Real y el ariete txuri-urdin no se quita presión ni le resta importancia al partido: «Antes de jugar contra el Mallorca ya dije que era la última oportunidad, y salimos muy bien». Ahora la historia se repite ante el Levante, «no tenemos margen de error. De aquí en adelante no queda otra que ganar, no quedan más que finales». Y la victoria es aún más obligada «jugando en casa y ante un rival directo. Muchos nos dan por descendidos antes de tiempo, pero hay otros equipos que están ahora como nosotros hace tres meses, y no es lo mismo ir de abajo arriba que al revés». Se dice que en otros estadios de equipos de la zona baja el público lleva incluso amuletos para alejar el mal fario. Para el sábado en Anoeta, Iñigo pide simplemente «que la gente vaya a campo y nos ayude, con o sin amuletos». Parece que el feudo donostiarra registrará una nueva gran entrada, «y eso por supuesto que ayuda, más aún cuando ves que no vienen a silbarte, sino a apoyarnos. Yo siempre he pedido que nos animen durante los 90 minutos de partido, y que la gente si quiere pida luego cuentas, una vez concluido el choque. Pero estoy seguro de que vamos a darles otra alegría», añadió.
«El Levante vendrá a hacer su partido, pero tenemos que demostrar que somos nosotros los que necesitamos los puntos y con los últimos encuentros, en la calle ha vuelto a nacer la esperanza», añadió el donostiarra.