Setenta iraquíes suníes fueron asesinados a tiros ayer en Tel Afar, en el norte de Irak, por milicias chiíes, apoyadas aparentemente por policías, en represalia por el doble atentado que el martes costó la vida a otro medio centenar de personas, casi todos chiíes, en esta misma localidad.
Aunque en un primer momento fuentes policiales aseguraron que las muertes fueron consecuencia de enfrentamientos entre grupos armados, varias fuentes políticas, médicas y testigos presenciales señalaron que los asesinatos se habían producido a sangre fría y con participación de agentes policiales.
El director del hospital de Tel Afar, a 470 kilómetros al norte de Bagdad, aseguró a la agencia independiente iraquí Aswat al Irak, que habían recibido los cadáveres de 60 suníes, entre ellos niños y mujeres que habían sido asesinados con disparos a quemarropa, y no como consecuencia de enfrentamientos.
Según la cadena estatal Al Iraqiya, el primer ministro, Nuri Al Maliki, ha ordenado la creación de una comisión para investigar a los policías implicados en los asesinatos.
Uno de los primeros en acusar a agentes policiales -que al parecer actuaron vestidos de civil- fue el Frente Turcomano de Tel Afar, a través de su portavoz, Ali Telafari. Telafari explicó incluso que ya han sido detenidos 18 policías aparentemente relaciones con los sucesos.
Frente Turcomano
El Frente Turcomano representa a los turcómanos, etnia mayoritaria en esta zona donde conviven además kurdos, suníes y chiíes.
Según Telafari, la situación sigue siendo muy tensa y se han organizado manifestaciones espontáneas en las que los participantes piden la dimisión de las autoridades locales.
También un responsable del ayuntamiento de la ciudad citado por el canal de televisión qatarí Al Yazira, acusó a la policía de tomar parte en los ataques contra los suníes en un acto de «venganza» por los sucesos del martes. Ante las acusaciones sobre la supuesta intervención en la matanza de miembros de la policía las llovidas sobre la policía, cuerpo que en casi todo Irak está dominado por los chiíes, su máximo jefe provincial negó que los agentes hubieran participado en estos incidentes, al tiempo que decretó el toque de queda en toda la ciudad.
El gobernador de Nínive, Durid Kachmula, provincia donde se encuentra Tel Afar, se ha desplazado a la ciudad con el objetivo de calmar la situación, acompañado por un alto responsable policial.
40 personas secuestradas
Por otra parte, al menos 40 personas permanecen secuestradas en la ciudad de Tel Afar, en el norte de Irak, después de la masacre de civiles que tuvo lugar ayer y que ya se ha cobrado, según un nuevo recuento, la vida de 70 personas.
El general Jorchid Al Dusky, comandante de la Tercera Brigada del Ejército iraquí en la provincia de Ninive, informó a Efe de que alrededor de 40 personas permanecen en estos momentos secuestradas y se teme por su situación. Ésta es la primera información que facilitan las autoridades sobre personas secuestradas. Por su parte, otra fuente de seguridad, que pidió el anonimato, informó a Efe de que el Ejército iraquí se ha desplegado por toda la ciudad. |