Esteban murueta será homenajeado en Oiartzun y en Ondarroa cuando se cumplen 25 años de su muerte, dos días después de haber sido liberado por la Guardia Civil y de denunciar las torturas padecidas durante los diez días en los que permaneció incomunicado tras su detención. Su familia acudirá a esos actos, el primero de los cuales se celebra hoy en la localidad guipuzcoana en la que trabajó como facultativo y donde a las 21.00 horas se descubrirá una placa con la que se dará su nombre al nuevo ambulatorio.
El siguiente homenaje (el sábado a las 13.00 horas) tendrá como escenario el municipio del que era oriundo Muruetagoiena, Ondarroa, y, más concretamente, la zona en la que se levanta el monolito en recuerdo a los gudaris.
Su familia, que asistirá a los homenajes en su memoria, aún no se explica por qué la Guardia Civil lo detuvo en 1982. «Le aplicaron la ley antiterrorista y le mantuvieron incomunicado diez días, durante los cuales le torturaron. Dos días después de salir de la comisaría, murió. Al quedar libre, estaba destrozado. Contó todo lo que le hicieron en casa y nosotros todavía hoy no sabemos muy bien por qué se le detuvo», explica su hija Tamara.
Los familiares de Muruetagoiena vinculan esta detención a que el médico se vio obligado en 1977 a atender a dos miembros de un comando de ETA que resultaron heridos en un enfrentamiento con la Guardia Civil, un suceso por el que se le detuvo «un año después, fue juzgado y absuelto, porque él no había cometido ningún delito».
La familia nunca ha emprendido un proceso legal para depurar responsabilidades por las torturas de Muruetagoiena relató al ser puesto en libertad. «En aquella época, no era habitual que se practicara una autopsia. Sí hubo un médico, que no era forense, que le hizo una, pero los datos que obtuvo eran insuficientes para llevar adelante un proceso de este tipo», concluye su hija Tamara, que ha viajado desde Estados Unidos para participar en los homenajes. |