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Rastrear el ADN Bases de datos Los cuerpos policiales disponen de dos bases de datos de ADN: una criminal y otra civil. En el caso de la segunda, las muestras de código genético se facilitan voluntariamente, y nunca se cruzan con la primera.
Proyecto Fénix Recoge y analiza las muestras gratuitamente para cruzarlas con las bases más importantes del Estado. El número de contacto es el 900 150 759.
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En estos momentos, un agente de la Ertzaintza se encuentra en Virginia (Estados Unidos) formándose con la unidad científica del FBI con el objetivo de aprender el funcionamiento del software utilizado para cruzar el ADN de los cadáveres no identificados con el de familiares de desaparecidos. Este software, que se implementará en abril en la Ertzaintza, permitirá compartir las bases de datos de ADN con el resto de cuerpos policiales del Estado.
El jefe de la uniddad de la Policía Científica de la Er-tzaintza, José Mari Yurebaso, explicó ayer en el congreso de Arrogorriaga que su unidad ha conseguido identificar a un total de 67 cadáveres en 2005 y 2006 (32 y 35, respectivamente). De momento, sólo tres de las identificaciones han sido realizadas gracias a las pruebas de ADN. Quedan dos cadáveres sin identifacar. El último lo devolvió el mar el pasado fin de semana en Armin-tza. «Podría ser un marino», indica.
El cadáver está demasiado descompuesto para realizarle las pruebas de huellas dactilares, después de dos meses a la deriva. Sólo saben que se trata de un varón de unos 50 años, de pelo cano y con dos cicatrices en el abdomen por sendas operaciones quirúrgicas.
Nadie ha reclamado éste cuerpo ni tampoco el de otro hombre aparecido en la Ría de Bilbao el pasado verano. De entre 45 y 55 años, 1,63 metros de altura y 64 kilos. «Disponemos de ficha dental y de la ropa, pero no llevaba la documentación ni presentaba signos de violencia. Seguramente se tratará del suicidio de una persona sola». En este caso, tampoco nadie le busca ni le reclama.
De entre los 67 cuerpos identificados, la mayoría no pertenecen al colectivo de desaparecidos. Muchos provienen de muertes violentas, otros son personas solitarias que deciden acabar con su vida y bastantes son marineros que las corrientes marinas arrojan a las costas vascas desde Galicia, Asturias, Cantabria y Francia. «Las corrientes marinas propician el retorno de los cadáveres en Euskadi», detalla Yurebaso. Del resto de cadáveres de personas desaparecidas, ni siquiera él sabe. «Son casos complejos y extraños que ni nosotros podemos resolver». |