Contador, DESCUENTA. Un día menos, un triunfo más. Lo volvió a hacer ayer en el Alto de Navacerrada tras batir a Koldo Gil en el duelo que ambos mantuvieron en el final de la cuarta etapa de la Vuelta a Castilla a León, que dio el liderato a Contador. El navarro mostró nuevamente su capacidad para reptar por las paredes. Su genética de escalador. Ocurrió, empero, que Alberto también posee ese mismo ADN y que además sus piernas de alambre tienen gas para poder abrir tras el ácido láctico. La última frontera del esfuerzo. Navacerrada tuvo que inclinarse ante el madrileño superlativo, el rey del Pro Tour. Pleitesía al monarca de la temporada.
Se retaron a dos kilómetros de la cumbre tras barrer el frente de los fugados. Juanjo Oroz (Orbea), catapultado por Alan Pérez (Euskaltel-Euskadi), y Juanjo Cobo (Saunier) cayeron en desgracia entre los retortijones de Navacerrada, una llanura mirando a un horizonte etéreo. Cielo. Contador había puesto a los lebreles del Discovery con las piernas en estampida. Jauría hambrienta. Se comieron la escapa. Tumbada a pedaladas de hierro. La forja en ebullición. Del fuego salieron Gil y Contador, artesanos de relieves.
En un par de fogonazos se aliaron con el tiempo. Piernas de rock and roll. Rápidas y ágiles. Fluidas. Dañinas. Desesperantes para sus perseguidores, entre los que se balanceaban Igor Antón (Euskaltel-Euskadi), David López (Caisse d'Epargne), Cobo, aún enganchado, y Manolo Beltrán (Liquigas). Medio minuto en un suspiro, en un jadeo. Plomo para la esperanza. Sonrisa para Contador, líder. Mueca para Koldo, segundo. Hoy, Alberto Contador defenderá en la última etapa entre Burgo de Osma y Soria, y con dos puertos de primera categoría, el liderato de la Vuelta a Castilla y León ante Koldo Gil con 36 segundos de renta. |