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Karmelo Ariznabarreta y Armendariz dejarán de jugar para centrarse en su tareas de dirección. Roberto Zarrabeitia |
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«Lo más difícil ha sido conseguir credibilidad»
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La promotora Frontis cumple su tercer año con la intención de «dignificar la pelota»
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César Ortuzar Bilbao
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«Somos serios, no una cuadrilla que hinca el diente y se va con el dinero de los pueblos»
«Estar en televisión nos costó una barbaridad, pero mereció la pena» Karmelo Ariznabarreta Empresario de Frontis
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La credibilidad es uno de esos misterios insoldables que transitan por la vida. Creer o no creer. Fe. Por eso barnizarse en credibilidad es un asunto mayor. Un reto. Un Everest. Con un "ochomil" por escalar nació Frontis hace tres años. Parto doloroso. «Los comienzos fueron muy complicados porque muchos pensaban que íbamos a montar algo para jugar nosotros, los veteranos, en verano y ya está. Pero el tiempo ha demostrado que somos una empresa seria y que nuestro objetivo es dignificar la pelota y dar salida a pelotaris jóvenes y válidos que no tenían opciones», narra Karmelo Ariznabarreta, empresario de Frontis, y activista de Eskutik, el sindicato que nació para defender los intereses de los manistas en los noventa.
El sindicato se extinguió tiempo atrás. Ceniza. Ocurrió, empero que la idea, el germen, anidó en Frontis. La empresa navarra tomó las guías maestras y edificó una promotora para profesionalizar la actividad de los manistas. «El tema de la Seguridad Social era fundamental para nosotros. Si tu trabajo es ser pelotari tienes que cotizar como tal», apunta Karmelo Ariznabarreta, que subraya que los tres primeros años de vida de la promotora han resultado «intensísimos». Además de los aspectos laborales, en Frontis quisieron dotar de mayor transparencia a las competiciones. «En nuestros torneos se establece un ranking por méritos deportivos. Todos parten con las mismas posibilidades de salida. A partir de ahí lo que mandan son los resultados deportivos»,establece Ariznabarreta. Sin trampa ni cartón.
Los 20 pelotaris que compiten en la operadora manista poseen una nómina a final de mes que se ve incrementada con los premios que los deportistas obtienen en en virtud de su méritos en competición. «Nuestra intención es que con el tiempo esos premios sean más importantes», analiza el vizcaino. Todos tienen asegurados 50 partidos al año «algo que da tranquilidad a los pelotaris. En otras empresas eso no pasa. Las diferencias son notables», indica el galdakoztarra. Por eso y otros motivos ha sido Frontis la empresa que se ha hecho con Aritz Lasa, uno de los más prometedores aficionados después de que éste haya flirteado con Aspe y Asegarce.
El costo de la televisión
La credibilidad no se compra. O tal vez sí. Lo cierto es que el escaparate televisivo, el foco para salir de las tinieblas y presentarse en sociedad la empresa representó un altísimo costo a Frontis: «una barbaridad», según Ariznabarreta. Sin cifras. Cheque en blanco. «Nosotros tuvimos que pagar por estar en la tele. Nos costó muchísimo. A otros les dan dinero, pero a nosotros no». A pesar de que las arcas se aligeraron notablemente, la presencia de los viernes en La2 de TVE, fue una inversión. «Sembramos para el futuro. La siembra fue costosa y la semilla cara, pero mereció la pena». Parte de la sociedad sólo ve lo que cree en plasma y a colores. Mundo de santotomases catódicos. Fieles. Y la televisión propagó el nivel de juego de los pelotaris. Chispa para la mecha. Los municipios sabían a qué atenerse. Conocimiento de causa. «Vieron que somo serios. No una cuadrilla que íbamos a los pueblos a hincar el diente y a salir corriendo con el dinero», matiza el de Galdakao. Frontis ya no tenía que presentarse y dar explicaciones. Tienen un nombre. Credibilidad. |
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