Lucas estuvo muerto ayer unos minutos en “Los hombres de Paco”, pero ninguno nos lo creimos y todos sabíamos que al final llegaría una fuerza del más allá y haría de las suyas, devolviéndole la vida. Y así fue. Llegó esa fuerza vestida de policía, concretamente llamada Mariano, y Lucas volvió a respirar. Era más que previsible, para empezar, porque la muerte no había sido “levantada” por ningún canal de vídeos, como pasara con la de Belén Rueda, y la segunda, por sus guiones, más que predecibles pero que enganchan a la audiencia. Me explico. Ponen de los nervios a cualquiera por sus ideas de bombero –con perdón del cuerpo– pero quizás por eso los telespectadores agradecen las tramas. No se requiere gran habilidad para resolver casos y los guiones van más enfocados a robarnos comentarios del tipo “cómo pueden ser tan tontos” que a otra cosa. En la noche del miércoles mantuvieron el tipo como nadie ante el partido de la selección española, y sólo perdieron ocho décimas de cuota. Una vez más, y como en el caso de “El Luisma”, tan tontos no serán...