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Amplia cabina, dinamismo y dotaciones abundantes en un coche que necesita convencer. |
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TELEVISIÓN
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El americano imposible
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EL EXTRAÑO DISEÑO COMPROMETE LAS OPCIONES DE ÉXITO DE ESTA ESPACIOSA, BIEN SURTIDA Y NADA CARA BERLINA con una mecánica gasolina y otra TDi de origen VW
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J. A. M.
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Chrysler Sebring 200C
Chrysler rompe moldes a la hora de renovar el Sebring. El sucesor del modelo homónimo americano aparca las reglas tácitas del diseño y abandona el tradicional molde sedán por otro más innovador e indigesto. El resultado es un coche con apariencia difícil de asimilar, aunque no exento de méritos. Su chocante fisonomía contiene una amplia cabina, buenas cualidades dinámicas y unas dotaciones abundantes para su precio (desde 24.260 euros).
El obstáculo al que se enfrenta ahora el modelo, denominado internacionalmente 200C, es convencer. Lo malo es que ésta sólo suele reaccionar positivamente a resortes bastante conservadores. De hecho, quienes compran coches de clase media, en especial los más entrados en años, se ciñen mucho el corsé de tres piezas (motor, habitáculo y maletero claramente diferenciados). Son cánones estéticos algo arcaicos, pero funcionan. Prueba de ello es que cada vez que un constructor decide saltárselos olímpicamente el batacazo es de proporciones bíblicas. Que se lo pregunten a Nissan, con el último Primera.
Por eso, las posibilidades del Sebring 200C de convertirse en superventas son remotas. Tampoco es ésa su misión primordial. Una vez asumido el carácter minoritario de su propuesta, a Chrysler sólo le queda un camino: apostar por la exclusividad y tratar de convertir este coche en una pieza particular a la medida de clientes especiales.
Sin duda, sus destinatarios van a ser personas preocupadas por el diseño, motivo por el cual huyen de productos masificados. Forman un tipo de clientela propensa a marcar diferencias, que carece de complejos o prejuicios de marca y ante todo busca rentabilizar su desembolso.
Singular, capaz y equipado
Este automóvil responde a esas premisas brindando singularidad, espacio, tecnología correcta y buenos modales. Todo ello a cambio de una cantidad de dinero bastante sensata, sobre todo después de analizar su profuso equipamiento.
Aunque aparenta ser bastante mayor, el modelo de la generación debutante aparca en el hueco que deja su antepasado. El actual 200 C ocupa 4,85 metros de largo y 1,84 de ancho. La sensación de superior corpulencia obedece a la expansión de la cabina, motivada principalmente por el realce del techo. Éste añade a su altura 10,4 centímetros (llega a 1,50 m.) y prolonga su parábola hasta rebasar el eje posterior. Ese rasgo, unido a los 2,76 metros de batalla, confiere al vehículo un estimable grado de habitabilidad. Así logra alojar holgadamente a cuatro adultos; cinco siempre que los tres de atrás estén dispuestos a confraternizar viajando codo con codo. El maletero, en cambio, no figura entre los más brillantes de su categoría (394 litros).
Para animar a su candidato Chrysler propone dos motores de cuatro cilindros y dos litros. La variante gasolina, de 156 CV, quedará absolutamente eclipsada por el gasóleo CRD, que no es más que un TDi de 140 caballos adquirido a Volkswagen. Ambos propulsores mueven con decoro la tonelada y media que pesa el coche; van asociados a transmisión manual, de seis marchas en el diesel y de cinco en el otro.
El gasolina aporta algo más de suavidad, aunque el CRD se impone en casi todas las facetas importantes debido a su constancia y a su economía de utilización. La ventaja de la mecánica gasóleo queda patente al comparar velocidad punta (186 frente a 201 km/h), poder de aceleración 0-100 km/h (12 segundos por 11,8) y consumo (7,8 litros ante 6,2).
El constructor plantea dos calidades de terminación para el Sebring 200C. La básica Touring, que comparten el 2.0 gasolina (24.260 ”) y el 2.0 CRD (25.100 ”), va generosamente pertrechada: airbags (frontales, laterales y de cortina delantero y traseros), controles de estabilidad y tracción, climatizador, cuatro elevalunas y retrovisores eléctricos, ordenador, equipo de sonido con CD y MP3, sistema de control de presión de neumáticos, llantas de aleación, etc. El acabado Limited, exclusivo del motor gasóleo (27.800 ”), añade asientos delanteros con calefacción, molduras laterales, portavasos térmico, tapicería de cuero e inserciones cromadas. |
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