PREVENIR EL tráfico ilegal de órganos, una «lacra existente en medio mundo», especialmente en África, Asia y América Latina, es el principal objetivo del nuevo Registro Mundial de Trasplantes, que contiene información de 98 países donde habita cerca del 82% de la población mundial.
Así lo indicó ayer Rafael Matesanz, presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que impulsó esta iniciativa en «intima colaboración» con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El nuevo Registro Mundial, que será un punto de referencia para toda la comunidad terapéutica internacional, pretende ser un «instrumento para prevenir el tráfico de órganos ilegales sin ser tan ingenuos», matizó Matesanz, de pensar que sólo con esto «vayamos a solucionar el problema».
El archivo servirá para conocer «de dónde proceden los órganos y a dónde van destinados», un paso que el doctor consideró «fundamental» para controlar su tráfico ilegal y que, a su vez, «salgan a la luz todos estos asuntos».
Recordó, a modo de ejemplo, que Asia es un continente donde vive el 60% de la población mundial y, sin embargo, representa «sólo el 2% de la donación de personas fallecidas».
«Eso quiere decir que la inmensa mayoría de los trasplantes que se hacen en ese continente, en India, Pakistán o China, es como consecuencia de la extracción de órganos de personas vivas», aseveró.
El doctor confesó que «hay serias sospechas de que un porcentaje muy importante de ellos se hacen con régimen no especialmente altruista, sino con cierta comercialización»
En comparación, resaltó que en el Estado hay alrededor de 1.500 donaciones cada año, una media de seis o siete al día, cuando tan sólo representa el 0,7% de la población mundial. En el caso concreto de las donaciones de riñones, comentó que el 96% de las que se producen en el Estado español proceden de fallecidos mientras que, en el resto del mundo, el 50% han sido extraídos de vivos. |