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El alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, durante la visita. O. Martínez |
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Los vecinos del barrio de Azurleku ganan espacios para los peatones
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El Ayuntamiento regenera la zona con una inversión de 1.280.000 euros
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I. Makazaga Bilbao
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El barrio de Azurleku gana espacio para el peatón. Tras diez meses de obras y una inversión de 1.280.000 euros, el Ayuntamiento de Bilbao ha inaugurado la mejora integral de la zona con la ampliación de las aceras, nuevos tramos peatonales y la reubicación de las plazas de estacionamiento. «Intentamos tener unos barrios tan buenos como el centro, sabiendo que el botxo es el botxo y las cuestas no podemos cambiarlas de golpe», señaló el alcalde de la villa, Iñaki Azkuna, durante la visita al barrio, acompañado del resto del equipo de gobierno.
Los vehículos ya no aparcarán junto la puerta de los portales, ni los vecinos de Azurleku necesitarán subir hasta la plaza de Basarrate para sentarse en un banco o descansar en una zona arbolada. Los trabajos de mejora del barrio han priorizado al peatón y han renovado tanto las aceras como los pavimentos. La obra, que ha durado once meses, ha ampliado las aceras y mejorado los itinerarios peatonales renovando todas la zonas pavimentadas, tanto peatonales como rodadas, además de la reconstrucción de las redes de aguas y saneamiento. «El barrio ha ganado el 100% de lo que teníamos. Los vecinos necesitábamos esto. Antes vivíamos abandonados: daba pena pasear por aquí», señaló Fermín Arteaga, miembro de la asociación de vecinos.
Junto a la renovación de pavimento el Ayuntamiento también ha mejorado el mobiliario urbano y ha ampliado las zonas verdes. «Esta obra no está terminada. Detrás de mi comercio permanece un muro y han desaparecido todos los desagües», reclamó el propietario de Carnicerías José María al alcalde a su paso por el establecimiento.
«Aquí se ha invertido el dinero de todos y se ha invertido bien. Se ha buscado dar con el gusto de la mayoría, aunque a veces queden muros como el de la charcutería, que ya se arreglarán», respondió Azkuna tras varios minutos de conversación con el tendero. «Aquí nunca llueve a gusto de todos. Las aceras pedían oxígeno y las obras se han centrado en Azurleku», completaba Gregorio Fernández, otro vecino. |
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