«Me dieron una paliza. Se me caía la cabeza, pensé que me habían roto el cuello» Margarita Palomino Ciriza Comerciante
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UNOS DOSCIENTOS comerciantes y clientes de Otxarkoaga se concentraron ayer frente al mercado de este barrio para denunciar la agresión sufrida el pasado miércoles por una de sus compañeras. José Luis Martínez, presidente del mercado, reclamó más presencia policial para terminar con la sensación de «seguridad cero» que, según él, se vive entre los comerciantes del barrio a pesar de que hay cerca una comisaría. «La agresión del miércoles podía haber pasado de igual forma, pero si hubiera una patrulla, la gente se lo pensaría mejor antes de hacer una cosa así», señaló. Además, critican que debido a esa sensación de inseguridad en los aledaños de la plaza de abastos, «cada vez vienen menos clientes».
Margarita Palomino Ciriza lleva años al frente de una tienda de congelados en el mercado de Otxarkoaga. Y, aunque desde hace tiempo sufre «insultos y burlas» por parte de la mujer que el pasado miércoles la acabó agrediendo, nunca se hubiera imaginado que la situación iba a degenerar hasta ese punto. «Me dieron una paliza entre tres. La cabeza se me caía para todos los lados, pensé que me habían roto el cuello», recordaba ayer.
Siempre según su versión, Margarita le había venido «fiando» a la que terminó siendo su supuesta agresora cierta cantidad de dinero desde hace unos años, que le había ido devolviendo «poco a poco». Sin embargo, desde hace dos, esta mujer «me dejó de pagar». «Le estuve llamando la atención un tiempo, reclamándole el dinero, pero al final lo dejé por imposible. Son poco más de 64 euros los que me debe». Pero lejos de quedar en el olvido, Margarita afirma que esa mujer «siguió insultándome, burlándose de mí por la calle, riéndose...». Hasta llegar el pasado miércoles. «Salí de trabajar y empezaron a seguirme. Me recriminó a ver qué me pasaba, siguió insultándome y empezamos a discutir», recuerda. La discusión subió de tono hasta que, en un momento, «se tiraron a por mí las tres que venían. Me pillaron de espaldas. Me dieron puñetazos, patadas, me agarraron del pelo... Una paliza. Me intenté levantar pero no podía. La cabeza se me caía para todos los lados, pensé que me habían roto el cuello», aseguraba esta dependienta. Cuando varios de sus familiares acudieron al lugar, alertados por los gritos, las presuntas agresoras «se fueron tranquilamente». Margarita tuvo que acudir incluso al hospital para ser tratada de las lesiones que sufrió, traumatismos y heridas múltiples, de las que dan fe el collarín y el vendaje que lleva. Con su denuncia, quiere que agresiones como la suya no se vuelvan a repetir. «En el mercado no pasa, porque nos defendemos unos a otros. Pero a las chicas del "Dia" las tiene machacadas. Así no podemos seguir». |