|
|
|
Acerca de la politización del deporte
|
 |
|
Juan Carlos Latxaga
|
 |
EL ASUNTO de la demanda de oficialidad de las selecciones deportivas vascas lleva camino de convertirse en un tema recurrente. Ayer vivió un nuevo capítulo en el Parlamento vasco. Esta vez, a instancias del tripartito y Aralar, nuestros parlamentarios aprobaron tomar en consideración la tramitación para que el Parlamento vasco lleve a las Cortes españolas una propuesta de modificación de la Ley del Deporte. El procedimiento es similar al que en su día se siguió con la propuesta de nuevo Estatuto y que acabó con el lehendakari clamando en el desierto de la Carrera de San Jerónimo.
Apuesten a que si lo de ayer sigue adelante está condenado a correr la misma suerte. De momento, el PP y el PSE votaron en contra y EHAK se abstuvo. Es verdad que la propuesta está condenada al fracaso en Madrid, como adelantaron los votos de las sucursales en Gasteiz pero no es menos cierto que merece la pena llevarla adelante aunque sólo sea para que cada uno se retrate en el escaño. Abro paréntesis. He escrito sucursales y he retrocedido más de un cuarto de siglo cuando teníamos claro quiénes eran los que llamábamos "sucursalistas". Qué tiempos. He aquí una palabra que ha desaparecido del habla cotidiana de nuestros políticos, cuando no ha perdido un ápice de su significado. Debe de ser la evolución del idioma. ¿O será la evolución de los políticos? Cierro paréntesis.
A lo que iba. Merece la pena presentar iniciativas como ésta para confirmar la reacción de cada uno. A los de EHAK les debe parecer poco abertzale. Los del PP y los del PSE claman porque no se politice el deporte. Pedir selecciones oficiales vascas es politizar el deporte. Impedir que existan, no. Aunque ya sepamos las reglas del juego es bueno que nos las recuerden de vez en cuando. |
|