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Daniel Buren aprovechó la visita a Bilbao para «dialogar» con el puente de La Salve. Roberto Zarrabeitia |
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«El puente de La Salve será la puerta que conectará Bilbao con el mundo»
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Daniel Buren ultima los detalles durante su visita para convertirlo en una obra de arte
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Maite Redondo Bilbao
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«Hace ya diez años Krens me habló de la idea de convertir este puente en una escultura» «Estoy buscando el rojo correcto, me parece que es un color con mucha fuerza, como el edificio de Gehry y la ciudad» Daniel Buren Artista
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No es laprimera vez que Daniel Buren, el artista francés más importante de la última mitad de siglo, visita Bilbao, pero ayer fue una ocasión especial. Buren (Boulogne-Billancourt, 1938) vino para mantener un «diálogo» con el puente de La Salve, que pronto se convertirá en una escultura del Guggenheim Bilbao.
Mirando al puente, el reconocido artista habló por primera vez de su proyecto ‘‘in situ’’, un proyecto que persigue convertir esta infraestructura en una obra de arte, «en una gran puerta roja que comunicará a la ciudad con el mundo». «Cuando lo vi hace diez años estaba con el director de la Fundación Guggenheim, Thomas Krens. Coincidió con la apertura del museo y se mostraba una de mis obras en la exposición inaugural. Entonces, Krens me habló de la idea de convertir el puente en una escultura. A mí me pareció todo un reto. Le fui dando vueltas y vueltas y después de diez años me enteré de que se había convocado un concurso. Me presenté y lo gané. Creo. No estoy todavía seguro», bromea este creador, que se ha convertido en uno de los referentes fundamentales de la historia del arte contemporáneo.
Reconoce que, al principio, la idea le pareció un poco complicada, «porque el puente está muy cerca del museo. Fue incluso un problema para Gehry. Por supuesto, no se podía destruir la estructura, pero tenía que integrarlo en el museo. Tenía que formar parte del marco de uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de nuestro tiempo».
Entonces, ¿qué hacer? «Es sin duda, una de las principales entradas a la ciudad. Cuando te adentras al puente ves el museo, así que me gustó la idea de que la estructura del viaducto quedara cubierta con un arco de un color rojo intenso bajo el cual transitarán, como hasta ahora vienen haciendo, vehículos y peatones. Como si fuera una puerta abierta al mundo».
¿Le preocupa que comparen su obra con el edificio de titanio de Frank Gehry? Según el artista francés, «no tiene ningún sentido compararlos. El edificio no puede ser más bello, pero intentaré que no haya límites, que no se creen conflictos. Por eso, quiero cubrirlo con un arco en círculo».
Para la escultura utilizará un material nuevo para él, plexiglás y recurrirá a sus características rayas, en blanco y negro, que ha utilizado para intervenir todo tipo de espacios y contextos urbanos, desde Nueva York hasta París. «Además, de noche la obra se iluminará con varias secuencias de luces dinámicas que recorrerán en un movimiento constante los bordes de la estructura».
¿Y por qué rojo? «Porque es un color muy fuerte. El azul me parecía muy frío y el gris se iba a eclipsar con el color del edificio de Gehry. Así que opté por el rojo, aunque es muy difícil encontrar el tono indicado, y por el verde, que es un color con el que trabajo mucho».
Espíritu rebelde
Hace ahora 35 años que retiraron una de sus obras del Museo Guggenheim de Nueva York. En 1971 colgó una gran pieza de tela con rayas verdes en la enorme espiral del espacio interior del Guggenheim, que a su vez iba a ser complementada con una pancarta azul prendida de un extremo a otro de la calle en el exterior del museo. Su arte no se entendió por los demás artistas que exponían y le ordenaron retirarlo.
En la primavera de 2005, volvía a entrar en el edificio de Frank Lloyd-Wright, pero en esta ocasión por la puerta grande.
Buren está considerado en el mundo artístico como un espíritu rebelde, que ha invadido con sus rayas muchos lugares del mundo. «Mi primeros trabajos comenzaron con la pintura, pero me di cuenta de que incluso en una pintura transparente el color oculta el lienzo y la forma oculta el marco. Hay que reducir».
Así aparecieron sus rayas equidistantes de 8,7 cm de anchura, que se trasladaron del lienzo a soportes menos tradicionales como carteles o paredes de galerías.. «¿Si me considero un artista controvertido? Yo no soy quien tiene que juzgar». |
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