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Los efectos de las bombas que arrojaron los aviones italianos sobre Durango causaron enormes destrozos, como por ejemplo en la iglesia. Archivo |
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Durango vuelve a mirar al cielo
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La localidad conmemora hoy la masacre perpetrada por las tropas fascistas y recuerda a las víctimas de aquel día con varios actos de homenaje Hacía pocas horas que había amanecido. El ronroneo de los aviones italianos Savoia abrió la marcha fúnebre. El silbido de cuatro toneladas de bombas cayendo del cielo continuó la música de la muerte. Tenían ánimo de hacer daño. Mucho daño. Tenían ánimo de matar: las soltaron sobre las principales arterias de la localidad. Incluso en las iglesias. Asesinaron a más de 430 personas.
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Iban Gorriti Durango
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Durango recordará hoy aquel sangriento 31 de marzo de 1937, cuando una aviación bombardeó por primera vez en el mundo de forma planificada y sistemática a población civil blanca. A las 8.30 horas se cumplirán 70 años del lanzamiento por la Aviazione Leginaria Italiana, con base en Soria, de las primeras bombas sobre la villa. La Legión Cóndor planeó el ataque con el Estado franquista y los italianos lo ejecutaron con aviones Savoia. Todo ello el día en el que el general Mola tenía estudiado comenzar lo que él ya calificó como «destrucción de Bizkaia».
La escuadrilla 213 se dirigió a Elorrio y la 214 a Durango. «Entre la segunda campanilla de consagración y la tercera del miércoles de Pascua», según declaraciones del entonces monaguillo Rafael Cuevas, cinco bombarderos -la aviación española tiene registrados cuatro- y nueve cazas descargaron su ira metálica eligiendo el camino más corto: la diagonal, arteria principal de Durango. No hubo tiempo para reaccionar ante la alarma aérea. Las cuatro toneladas de explosivos almacenados en 80 bombas de 50 kilos cada una silbaban ya sobre la población.
Sobre las 11.00 horas volvieron a pasar aviones, quizá para evaluar los daños. Habían bombardeado un pueblo de talante conservador, en día de mercado y ensañándose incluso con dos iglesias, la parroquia de Santa María y la de Jesuitas, llenas de fieles, y el convento de Santa Susana. Fallecieron once monjas y una interina. Los supervivientes se lanzaron a la calle a auxiliar a heridos y rescatar cadáveres, así como a hacer labores de desescombro. Los cadáveres se enviaron a identificar al cementerio, los no documentados acabaron en fosas comunes, y los heridos, trasladados incluso a hospitales como el de Zornotza.
Cruel segunda pasada
Las labores se vieron dificultadas con el regreso del pánico al oír la alarma aérea. Eran las 17.45 horas cuando ocho aparatos despegados en Soria se dirigieron a Durango y otros 3 enfilaron hacia Elorrio. 22 bombas de cien kilos y 54 de cincuenta hacía explosión sobre la villa. En Elorrio fueron diez de cien kilos y 36 de cincuenta. Esta vez utilizaron otra diagonal durangarra, la más concurrida porque es la que llevaba al cementerio y hospital local. Los cazas ametrallaron a los que circulaban o huían.
También hubo ataque a las instalaciones ferroviarias con, además, bombas incendiarias. Sin corte eléctrico y apagado el municipal para no dar pistas, aquélla está considerada como la noche más angustiosa de la historia contemporánea de la villa. Los bombardeos continuaron en días posteriores con el fin de probar un nuevo tipo de batalla, la denominada ‘‘guerra total’’. «La idea era que con los bombardeos se generara psicosis y el Gobierno vasco cediera en la guerra en 48 horas», valora Jon Irazabal, el autor del estudio ‘‘1937 Martxoak 31 Durango’’.
Actos para hoy
De Dresde o Coventry han viajado representantes para participar en el homenaje a las 370 víctimas identificadas y recordar, al tiempo, las 62 que permanecen anónimas en fosas comunes. El Ayuntamiento homenajeará a los fallecidos con la inauguración de una placa de granito con el nombre de cada uno de ellos. Será a las 12 horas, después de la inauguración de la exposición ‘‘La Guerra Civil en el Duranguesado’’ en el Museo. Para subir al camposanto habrá un servicio gratuito de autobús con salida en la calle Astarloa (11.30 h.).
Por la tarde, las asociaciones Gerediaga, Kriskitin y Berbaro realizarán el acto recordatorio en el pórtico de Santa María con una ofrenda floral de una superviviente, aurresku y actuación del coro de Otxandio. |
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