La prohibición del acto que la izquierda abertzale pretendía celebrar hoy en el pabellón Bizkaia Arena de BEC parece ser la antesala de la futura ilegalización de Abertzale Sozialisten Batasuna. De hecho, una de las principales razones que aduce el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en el auto en el que prohíbe el evento va en esa línea: «Formalmente, la convocatoria se va a dedicar a la presentación de Abertzale Sozialisten Batasuna» y existen «varios elementos que caracterizan a aquella formación política como una aparente continuación de la propia Batasuna». Pese a esta prohibición, la izquierda abertzale mantiene la convocatoria, argumentando que no guarda relación con la coyuntura política de esta semana ni con los supuestos del auto judicial. Garzón asume así las tesis del fiscal jefe de la AN Javier Zaragoza en la petición que le remitió ayer por la mañana solicitando la prohibición y desoye las argumentaciones de la consejería vasca de Interior, que no encontró vinculación entre el acto y cualquier formación ilegalizada.
El juez explica en la resolución que el hecho de que la palabra Batasuna aparezca en el nombre del nuevo partido refleja «la voluntad identitaria de ambas formaciones y de aquellos que postulan la celebración del acto», pese a asegurar que su auto no trata de «decidir la suspensión» de ASB. Además de la utilización del término Batasuna, Garzón señala que entre los promotores de la convocatoria se encuentra María Jesús Fullaondo, imputada por integración en ETA-Batasuna.
«Es cierto que no está procesada», justifica, pero esa vinculación procesal hace valorar la situación como «indicio actual entre ambas formaciones». Lo mismo sucede con Joana Regueiro, quien según un informe de la Guardia Civil pertenece, como la anterior, a la Mesa Nacional del partido ilegalizado por el Supremo en el 2002. Por todo ello, prohíbe el acto y también «la concentración de personas para ese fin».
Sin mencionar a ASB, sí
Pese a que el juez estimó el criterio de la Fiscalía y de las dos acusaciones –Dignidad y Justicia y Foro de Ermua–, introdujo un matiz en su auto, ya que insta a prohibir el acto «a no ser que se justifique amplia y expresamente la renuncia a cualquier mención directa o indirecta» a ASB.
El juez manifiesta que debe apercibirse a los convocantes, a los miembros de la Mesa Nacional de Batasuna, a los procesados en la causa y a los promotores de ASB, –cita a 41 personas, entre ellas Arnaldo Otegi, Joseba Permach o Juan Joxe Petrikorena–, de que podrían incurrir en un «delito de desobediencia grave a la autoridad» si no aceptan la renuncia a mencionar al nuevo partido. Garzón especifica aún más y explica que esos promotores deben renunciar «a efectuar cualquier referencia directa o indirecta, verbal o visual, estática o dinámica, por medio de pasquines, propaganda o manifestaciones verbales, comunicados o cualquier otra forma» a la nueva organización política.
Así, para que pueda celebrarse el acto, todas y cada una de las personas que aparecen en el listado contenido en el auto deberán presentar por escrito su renuncia a referirse a ASB ante el Juzgado de Instrucción número 5 de la AN y en la Consejería de Interior del Gobierno vasco. Algo que a última hora de la tarde de ayer aún no habían hecho, según fuentes de dicho departamento consultadas por DEIA.
Mantienen la convocatoria
Poco después de conocerse la prohibición, el dirigente de Batasuna Pernando Barrena compareció para anunciar que se mantiene la convocatoria, porque el acto «no tiene nada que ver» con los supuestos recogidos en el auto de Garzón ni «con el contexto político de esta semana ni con noticias que se hayan podido producir esta semana».
Barrena aseguró que ese auto es «una nueva expresión» de las «interpretaciones tendenciosas y maliciosas que hemos podido observar durante estos días» y precisó que el evento en BEC «fue anunciado hace más de dos semanas». Según indicó, forma parte de la socialización de la propuesta de nuevo marco político de la izquierda abertzale, colectivo que, dijo, «no va a perder la perspectiva política ni los nervios», y en el acto subrayará la «importancia capital» del momento actual «para avanzar en la resolución del conflicto».