EL FIN de las encuestas tradicionales está cerca. Dentro de poco ya no tendremos que responder a las clásicas preguntas sobre nuestras características personales a un desconocido que un día llama a la puerta de nuestras casas con una carpeta. ¿Cuántos coches tiene? ¿Viven con usted sus hijos? son algunas de los preguntas habituales de los cuestionarios que se emplean para elaborar un censo de población y vivienda.
El Instituto Vasco de Estadística, Eustat, ya está trabajando en la elaboración de un informe censal por medio de la combinación de registros administrativos y encuestas. Es decir, algo similar a un censo virtual. Este mes de marzo, el Eustat organizó un curso sobre censos virtuales al que acudieron medio centenar de especialistas de todo el Estado español. Además, el seminario contó con el precursor del inicio de la desaparición de los muestreos tradicionales, el holandés Eric Schulte. En Holanda, primer país en realizar censos virtuales, la experiencia ha sido muy positiva.
Con el objetivo de emular a los holandeses en algunos aspectos, Enrique Morán, uno de los responsables de realizar el próximo informe censal de la CAV, previsto para 2007, explica que «un censo virtual significa en última instancia en obtener informaciones mediante una muestra y no haciendo un recuento exhaustivo de la población». «Lo que estamos haciendo en Euskadi es recoger datos a través de ficheros administrativos, tanto de los departamentos del gobierno vasco y las diputaciones forales, como del Estado», añade Morán.
«A partir de los datos que nos ofrecen por ejemplo la Seguridad Social o el Inem, trataremos de reproducir los distintos tipos de información. La actividad de la población, las migraciones, el nivel de educación, la vivienda, etc», explica el experto del Eustat.
La novedad es que ya no se va a ir casa por casa. «El ahorro de costos en la parte de recogida de información es claro. Antes unas 2.500 personas trabajaban durante tres meses y medio para recorrer las 900.000 viviendas habitadas del País Vasco -señala Morán- y se empleaba en esto unos 700.000 euros». Desde hace casi diez meses, el Eustat está trabajando en este nueva forma de recopilar información censal aunque no todo esta disponible en los distintos archivos de las administraciones. «Nos hemos encontrado con que no hay muchos ficheros que nos hablen sobre el nivel de euskera de la gente y ninguno que nos diga cuál es la lengua hablada en los domicilios particulares. En este caso sí hemos hecho encuestas en 30.000 viviendas», afirma Morán, que añade que «esto ha supuesto un esfuerzo complementario».
Si bien el modelo holandés es la referencia para todos los institutos estadísticos de Europa, Enrique Morán asegura que «estos disponen de menos archivos porque no tienen un instituto de empleo como nosotros, por ejemplo, aunque sus ficheros tienen más calidad porque llevan mucho tiempo trabajando con ellos».
Un nuevo concepto de elaboración de estadísticas está aquí y en el Eustat aseguran que para ellos lo importante es la colaboración de las instituciones. «El trabajo duro ha sido concretar algunas informaciones por desconocimiento nuestro, no sabíamos quién tenía esto o lo otros», explica Morán. La periodicidad de los censos de población y vivienda es de cinco años desde 1981, «porque sino la información se queda anticuada», pero no será hasta el 2008 cuando conozcamos los nuevos resultados ya que «el trabajo interno es mucho mayor ya que la información no está preparada originariamente para este fin». |