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Miles de fieles se desplazaron a Arantzazu evidenciando sus deseos de paz. Nagore Iraola |
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Cerca de cinco mil fieles guipuzcoanos acudieron ayer a la Marcha a Arantzazu
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El Obispo Juan María Uriarte alabó el espíritu de sacrificio de los asistentes
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Mañu de la Puente Donostia
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La feligresía guipuzcoana respondió como cabía esperar a las expectativas creadas en torno a la nueva edición de la Marcha a Aranzazu que tuvo lugar ayer hasta el templo que alberga la imagen de la patrona de Gipuzkoa .
Y es que fueron no menos de cinco mil los fieles guipuzcoanos que acudieron a la madrugadora cita desde todos los puntos del territorio histórico guipuzcoano.
La mayor parte de los feligreses utilizaron el transporte de autobuses (más de 60) para desplazarse hasta Oñati, que era el punto de partida de la marcha. Así lo había recomendado el Obispado a través de todas las iglesias guipuzcoanas.
El propio Obispo alabó el espíritu de sacrificio de los fieles, desde el momento en que cuando partía la Marcha, la temperatura era muy baja (no más allá de los dos grados) y la lluvia intermitente.
«Se nota que el anhelo de paz de los guipuzcoanos es muy grande», afirmó Juan María Uriarte.
Los plazos de la marcha se cumplieron tal y como estaba previsto, de manera que a las nueve y media de la mañana se procedía a la salida de la misma, a la altura del hotel Soraluze.
En torno a las doce del mediodía los feligreses alcanzaban la explanada de Aranzazu, donde Juan María Uriarte les dirigía un saludo a la par que un breve mensaje en torno al lema de la marcha que no era otro que "Ampliemos el horizonte de nuestra renovación».
El Obispo hizo referencias al proceso de paz, expresando su deseo de «abrir un camino hacia la paz», que, en su opinión, ahora mismo se encuentra «bloqueada». Uriarte animó a afrontar los obstáculos existentes, como la amenaza violenta y el inmovilismo.
Posteriormente se abrió un espacio para la oración y la reflexión. También, para los bertsos de Sebastián Lizaso. |
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