SEVERO REPASo e inmerecido el recibido ayer por el San Ignacio. Los dos primeros goles les llegaron tras sendas faltas que el colegiado no quiso ver. Las ocasiones eran locales y llegó el 1-2, pero la maquinaria beasaindarra estaba ya en marcha y Óscar y Avellaneda sumaron dos más.