La totalidad de la plantilla de la empresa química Arkema secundó ayer la huelga convocada por el sindicato ELA en la planta de Zaramillo, en Güeñes. Los trabajadores protestan así contra las condiciones en las que se ha ejecutado la venta de parte de la factoría al grupo finlandés Kemira. A lo largo de todo el proceso, la dirección «se ha negado a negociar» con los 13 operarios afectados por la segregación, que viven una situación de «desamparo».
Alberto Vallés, portavoz de la central nacionalista, explicó que la empresa se ha ofrecido a ponerles en contacto con la compañía compradora, pero considera que «corresponde a Arkema proporcionar unas garantías sociolaborales» al colectivo. El sindicalista aseguró que los implicados en la absorción «no saben qué sueldo les quedará, si serán trasladados, o directamente despedidos»
En la movilización participaron los 72 empleados que componen la factoría. Si durante estos días festivos no se producen progresos en el pulso que mantienen con la dirección, la protesta se convertirá en indefinida a partir del próximo martes.
Una vez se ejecuta la venta, Arkema -la antigua ELF Atochem- se centrará en la producción de gases refrigerantes con 61 efectivos, mientras que el negocio de productos para tratar el agua pasará a manos de Kemira, una de las grandes multinacionales europeas de la química.
El traspaso incluye también dos fábricas en Sevilla y Francia por una suma de 19 millones. |