|
AUNQUE los anuncios de posibles operaciones corporativas han mantenido el interés de los inversores por la renta variable durante el último mes, los sobresaltos no han pasado aún en Wall Street. Según cifras oficiales, los beneficios empiezan a flaquear. La presentación del informe sobre el PIB, que emite trimestralmente el Departamento de Comercio, incluía un dato muy desfavorable. En el último trimestre del pasado año, los beneficios empresariales del tejido productivo USA experimentaron una caída del 0,3%, con respecto a los tres meses anteriores. Además, fue la primera caída desde la que sucedió en el tercer trimestre de 2005, cuando el impacto del huracán "Katrina" baqueteó los resultados de las aseguradoras y elevó el importe de la factura energética corporativa. Pero aquello fue coyuntural. Sin embargo, ahora hay más motivos para la duda. Entre octubre y diciembre del pasado año, en total las compañías del país norteamericano ganaron, antes de liquidar los impuestos, 4.900 millones de dólares menos. Y esa realidad es difícil de obviar, incluso para los expertos más optimistas. La ralentización económica hace tiempo que está ahí, pero hasta ahora las empresas estadounidenses se las habían apañado para sortearla con mejor o peor suerte. Para completar el inquietante cuadro, basta con analizar los motivos del descenso. Todos tremendamente clásicos: un crecimiento económico mezclado con los incrementos de costes y el estrechamiento de los márgenes de negocio. Y esa presión, procedente del endurecimiento de la financiación, la tendencia de los consumidores a ahorrar más y el incremento de los costes laborales, puede mantenerse todavía un tiempo. El dato de beneficios empresariales que proporciona el Gobierno, además, difiere bastante de las cuentas que presentan las compañías. Y cuando los analistas vuelven la vista hacia él tienen sus motivos. |