Un promotor negocia con la multinacional la creación de un elkartegi en los terrenos
En la empresa sólo queda un grupo de diez técnicos encargados de desmantelar la planta
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La historia de Reckitt & Benckiser en Güeñes comienza a desvanecerse poco a poco. La multinacional ha iniciado ya el desmontaje de la maquinaria y su envío al Reino Unido, Portugal y Polonia, los países adonde se trasladará la producción de la planta vizcaina. Siete meses después del anuncio del cierre -una «deslocalización de libro», según denunciaron las instituciones-, los proyectos industriales que se dieron por seguros para implantarse en los terrenos parece que se diluyen. Una de las empresas que casi había confirmado que ocuparía parte de un pabellón, el grupo navarro ISN, ha dado marcha atrás, según informaron fuentes de ELA en el comité de empresa.
ISN, una potente cabecera de limpieza industrial, gestión medioambiental y logística, tenía previsto contratar para su proyecto a unos 45 ex trabajadores y, al parecer, también estaba interesado en continuar con la fabricación de la colonia Nenuco.
Todo hace indicar que la forma en la que se resolvió el plan social para los despedidos de Reckitt ha tenido mucho que ver en el cambio de planes de la empresa navarra. Sólo un empleado se apuntó a las recolocaciones ofrecidas por la dirección en los proyectos industriales que llegarían a Güeñes. Por ese motivo, el precio reclamado por la multinacional para la cesión de los terrenos subió y dejó de tentar a los empresarios navarros, según explicó un portavoz de CC.OO.
La segunda iniciativa empresarial que se había dado a conocer, la promovida por una compañía dedicada a elaborar rótulos de plástico, «parece que sigue en pie», según ELA. Sin embargo, «no hay fechas, ni plazos y todo parece muy verde», manifestó CC.OO. Los inversores, que todavía prefieren no desvelar su identidad, estimaron hace meses que necesitarías una treintena de trabajadores.
Salidas escalonadas
En las últimas semanas ha surgido una nueva iniciativa, tras mostrar interés un promotor local en dividir el pabellón y crear un elkartegi, un semillero para acoger a empresas de nueva creación. A la espera de que esta idea tome cuerpo, la dirección ha convocado a los representantes laborales a un encuentro a mediados de mayo en el que les dará a conocer los avances efectuados en este terreno.
Desde principios de enero, la plantilla ha ido cumpliendo el calendario de salidas escalonadas pactado en el plan social. Ayer abandonaron la empresa más de una treintena de operarios, por lo que ya sólo queda dentro una decena de personas, entre técnicos, ingenieros y administrativos. Ellos se encargarán de coordinar el desmantelamiento de la factoría y la descontaminación de los terrenos.
El cierre definitivo se producirá entre junio y septiembre. |