LAS MINAS antipersona son una de las armas más utilizadas por su bajo precio -una puede costar menos de un euro- y por sus efectos, ya que el objetivo que persigue es herir y mutilar, para que los gobiernos tengan que asistir a los damnificados, hecho prácticamente imposible en países tercermundistas.
En vista de esta tesitura, diversas asociaciones y fundaciones -como Pax, que rehabilita en Barcelona a niños menores de 16 años afectados por minas antipersona de Angola y Colombia- han denunciado la existencia de 167 millones de minas que aún no han explotado y que siguen repartidas por vastos territorios donde viven 4.000 millones de personas.
De hecho las minas terrestres, y en particular las minas antipersona, siguen matando o hiriendo a entre 15.000 y 20.000 personas al año, en su mayoría civiles, y aunque 153 Estados ya han ratificado la Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersona y sobre su Destrucción --más conocida como "Convención de Ottawa"--, países como Estados Unidos, Finlandia, China, Rusia o las dos Coreas las siguen produciendo o utilizando.
El mensaje se enmarca en la celebración ayer del Día Internacional Contra las Minas Antipersona, que pretende concienciar a los estados desarrollados sobre esta amenaza.
También en Europa
El hecho de que no haya minas en Europa «no significa que no existan», y los expertos apuntan que en el "Viejo Continente" tan sólo existe este tipo de armamento en la antigua Yugoslavia y en la frontera greco-chipriota, donde las autoridades europeas destinaron el año pasado fondos para erradicarlas.
Doce años después de la guerra, en Bosnia todavía hay diseminadas cerca de un millón de minas antipersonales y otros artefactos sin explotar, confesaba ayer un alto cargo bosnio. El dato aterrador indica que un 3,68% del territorio, unos 1.889 kilómetros cuadrados, está minado.
Los países donde existen más minas antipersona suelen ser países pobres que han padecido o padecen un conflicto armado, como por ejemplo Colombia, el país más poblado de minas, que son resultado del conflicto de guerrillas paramilitares que acecha el país.
Los otros tres países con más minas en su territorio son Angola, a causa de cuarenta años de guerra civil, Afganistán, desde la invasión soviética de los años ochenta, y Camboya.
En Afganistán, la mayoría de las víctimas es menor de 18 años pese a que unos 8.000 afganos trabajan cada día para limpiar de minas y bombas sin estallar un país en el que cada mes mueren 60 personas víctimas de este tipo de explosiones.
Los 8.000 trabajadores han limpiado de minas el 60% de todo el terreno contaminado en el país durante los pasados 18 años, unos 1.000 millones de metros cuadrados, según el Centro de Acción contra las Minas de la ONU para Afganistán (UNMACA), del que dependen los "desminadores".
Algunos de los trabajadores encargados de la limpieza de minas han viajado además a países como Líbano y Sudán, para contribuir a eliminar los artefactos existentes en esos países, golpeados por la guerra.
Una campaña mundial de 10 años para remover minas terrestres mortales disminuyó los índices de víctimas a la mitad, pero los remanentes de conflictos pasados, incluyendo bombas racimo, siguen representando un peligro para poblaciones en muchos países.
El Estado español destinó en 2006 casi siete millones de euros a proporcionar asistencia técnica, financiera y material para ayudar en labores de limpieza. |