Datos
Dos ex militares
Dos de los arrestados el pasado viernes por la Ertzaintza son ex militares de la antigua Yugoslavia
Asentados en la Margen Izquierda
Los integrantes de la banda residían en Santurtzi y Portugalete y operaban en todo el norte peninsular
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Agentes de la Ertzaintza han desarticulado una de las seis bandas de albanokosovares que operaban en Euskadi con la detención el pasado viernes de todos sus integrantes: cinco hombres y una mujer. Dos de los hombres son ex militares de la antigua Yugoslavia. La banda, que tenía su sede en la Margen Izquierda de Bizkaia, operaba también en el resto del norte peninsular.
Los arrestados residían en dos pisos de alquiler en Santurtzi y un tercero en Portugalete. Los robos en Euskadi tenían como objetivo empresas situadas en polígonos industriales. De entre el material utilizado para perpetrar los asaltos destaca, por ejemplo, una taladradora de gran tamaño, mazas, barras, cortadoras de metal, inhibidores de frecuencia que neutralizan las alarmas y radiotransmisores (walki-talkis). Y es que el modus operandi de estas bandas se caracteriza por acceder a la empresa por cualquier parte de ésta, da igual que sea el tejado, la pared o incluso a través de una pared del polígono colindante.
La Ertzaintza prosigue ahora con la investigación para averiguar el número exacto de robos que se les imputa, que podría elevarse a «un centenar», según indicaron ayer fuentes del Departamento de Interior del Gobierno vasco. En 2006 las siete bandas que operaban en Euskadi perpetraron un total de 625 asaltos; una banda fue desarticulada por la Policía Nacional en Cantabria el pasado febrero.
Entre el material se encuentran 30.000 euros en efectivo, varios ordenadores portátiles, teléfonos móviles, cámaras de vídeo y objetos muy curiosos, como un elevado número de series de lotería completa robadas en noviembre de la caja fuerte de una empresa de Burgos.
Los integrantes de la banda son origen albanokosovar, excepto la mujer (que es rumana) y tienen entre 25 y 35 años. Se desplazaban en dos vehículos alquilados y un tercero robado en la localidad asturiana de Llanes. Llegaban a recorrer hasta 1.000 kilómetros para perpetrar sus asaltos.
«Semi militar»
Para cometer el robo, los albanokosovares procedían a utilizar técnicas y maniobras que la Ertzaintza califica como «semi militares». Primero, procedían a inspeccionar la zona y estudiar al detalle los objetivos potenciales. Cuando ya estaban seguros de poder llevarlos a cabo, se dividían en dos grupos: uno para realizar las labores de vigilancia en las inmediaciones (para alertar al resto de compañeros de la presencia de patrullas policiales o cualquier otro hecho que interrumpiera el robo) y un segundo grupo que era el responsable de llevar a cabo la acción.
Lejos de realizar un trabajo de guante blanco, los albanokosovares empleaban mucha violencia tanto para entrar en la empresa como para hacerse con el botín, aunque por suerte en los asaltos las oficinas estaban vacías. Utilizaban material de video vigilancia profesional, como los inhibidores, que cortan la señal de alerta que envían las alarmas de seguridad cuando se cortan los cables eléctricos y de teléfono. Para entrar en las empresas llevaban material pesado más propio de la construcción, con el que siempre lograban hacerse con su objetivo.
Una vez en el interior, centran su atención en la búsqueda de dinero en efectivo o de objetos de alto valor y de fácil colocación en el mercado, como ordenadores, pequeñas máquinas herramienta, aparatos electrónicos, etc. Las cajas fuertes las forzaban utilizando taladradoras y otras herramientas potentes, según detallaron fuentes de Interior.
Los componentes de la banda iban rotando con los de los grupos que operan en otros lugares, pero mantenían estables las estructuras y el número de miembros. |