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Varias personas frente a la iglesia situada en la plaza de Cruces. J. Sampedro |
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Los vecinos de Cruces, Lutxana y Burtzeña se sienten «marginados» y exigen serenos en sus barrios
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Las tres asociaciones vecinales consideran que sufren suficientes actos delictivos como para merecer la presencia de estos vigilantes
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A. Alonso Barakaldo
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Los vecinos de Cruces, Lu-txana y Burtzeña mostraron ayer su desencanto con el Ayuntamiento de Barakaldo por haberles «marginado» en la implantación del servicio de serenos. Estos tres barrios no estarán vigilados por estos nuevos trabajadores a partir del mes de mayo porque el Consistorio baracaldés ha decidido primar a lo largo del primer año al centro de la localidad.
Las asociaciones vecinales de estas tres zonas exigieron ayer una rectificación al alcalde para que los gauzainak -nombre que recibirán- vigilen también sus calles en horario nocturno. La presidenta de la Asociación de Vecinos de Lutxana, Rosana Oribe, instó ayer al primer edil a desviar alguno de los 21 empleados al barrio «porque hay mucha inseguridad». «Casi todos los fines de semana roban en coches, han entrado a los trasteros de la mayoría de nuevas edificaciones y la Policía tarda mucho en llegar aquí», justificó.
La Asociación de Familias de Cruces, también a través de su presidente, Santi Díez, anunció que enviará un escrito al Ayuntamiento para reclamar la presencia de serenos en las calles de este populoso barrio. «Serían necesarios sobre todo los fines de semana que suele haber follones junto a la boca del metro», reclamó. Los residentes de Burtzeña también mostraron su malestar por quedar fuera de la zona de vigilancia y criticaron al Ayuntamiento por dejar esta zona «de la mano de Dios», dijo José María Botella, ex presidente de la asociación vecinal. |
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