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José María Fernández de Larrea, I. Ansoleaga, R. M. Lamela y J. M. Buendía. Z.A. |
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Música espiritual en la penumbra
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El festival de música sacra de Bilbao, ‘‘Bilbao Ars Sacrum’’, cerró sus puertas con los cantos flamencos a la Virgen en la iglesia de la Encarnación
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Jon Mujika
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Unos optan por las sandalias de penitente y el recogimiento y otros por el calzado de viaje, ligero y cómodo. La cosa es ponerse en camino y, entre tanta singladura, Bilbao se recuesta poco a poco, como si entrase en un plácido letargo. Quizás convenga, por aquello de no molestar al durmiente, una hermosa canción de cuna. Por ejemplo, las que acabamos de escuchar en el último concierto del festival de música sacra de la villa, ‘‘Bilbao Ars Sacrum’’, de la mano de Esperanza Fernández, quien cantó a la Virgen con la voz rasagada y acompañada por el rasgueo de la guitarra de José Antonio Rodríguez en la iglesia de La Encarnación, allá en Atxuri. Fue una bella despedida al trajín diario que estos días deja paso a un estado de bienestar curioso en el que impera eso tan bonito de ‘‘dulce far niente’’.
Esperanza y José Antonio. Dicho así, en estas nuestras tierras del norte, no parece decir gran cosa. Sin embargo, ambos son dos de los grandes; un duo capaz de sobrecoger a cualquier espíritu sensible. De esos hubo muchos ayer en la penumbra de la iglesia. Desde el alcalde Iñaki Azkuna a José Luis Sabas, pasando por María Teresa Fernández, María José Tomé, José María Fernández de Larrea, Iñaki Ansoleaga, Rosa María Lamela, José María Buendía, María José Egia, Aintzane Zabala, Vicky Suárez, Josune Arrieta, María José Bengoetxea, asidua a todo el ciclo de música celestial desde hace años, Teresa Zulaika, Iñaki Ortuzar, Miguel Ángel Santamaría, Javier Hernández, emigrante andaluz cuyo rostro se cubrió de lágrimas al escuchar el ‘‘Dios te salve, María’’ cantado por gente de su tierra, Txabi Martínez, María Jesús Mendibelzua, David Urrutia, Fernando Palacios, Izaskun Benavides, quien escuchó un concierto de estas características por primera vez en su vida,, Carmen Zamakona, José María Zabala, Itziar Gurrutxaga, Calixto Hernández, María Teresa Bilbao, María Ángeles Bilbao, Arantza Zubieta y un buen número de gente que cargó las sentinas de música espiritual. En el espectáculo participaron, además, Paco Fernández, gitano que ha labrado su carrera junto a Camarón, ‘‘Chocolate’’, Duquende o Remedios Amaya entre otros monstruos, Ana González, consumada maestra del ‘‘quejío’’y Javier González, un artista en las palmas. Fue, yua digo, todo un estallido emocional que sirve para ponerle punto y seguido a la novela de nuestras vidas. Para ganarse un respiro.
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El callejón de las botxerías
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