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El nombre de la cosa
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Juan Carlos Latxaga
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ASEGURA EL DICHO vasco que todo lo que tiene nombre existe. Por eso debe de ser que en los últimos días se haya prestado tanta atención a los nombres de las cosas. En Madrid, por ejemplo, están obsesionados con un nombre: Batasuna. Hasta el punto de que el nuevo ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, llegara a incluir el nombre mismo como una de las cuatro principales razones para demandar la no legalización de Abertzale Sozialisten Batasuna. Al margen de argumentos mejor o peor traídos, el ministro afirmó rotundo que la nueva marca de la izquierda abertzale incluye además la palabra Batasuna que, según él, está «proscrita». Tomen nota pues todas aquellas asociaciones recreativas, culturales o deportivas que en Euskadi son muchas, que incluyen proclaman unidad desde sus nombres. En Ermua en cambio están hasta el gorro de que un grupo que ni es del pueblo ni falta que hace, use su nombre para hacer los coros al discurso más ultra de los Orejas, Acebes y Zaplanas. Más de tres mil vecinos juntaron sus firmas para pedir al Ayuntamiento que impida usar el nombre del pueblo no en vano precisamente, sino como arma arrojadiza. Y los ediles han respondido a la iniciativa popular votando todos a favor de la misma, incluido uno de los concejales del PP que ya ha sido convenientemente expulsado de dicha formación, que es lo que suele suceder cuando hay que elegir entre el ejercicio de la democracia y la disciplina de partido. La reacción de los del Foro ha sido esclarecedora cuando han afirmado que nadie podrá impedirles usar su nombre porque lo tienen inscrito incluso en el Registro oficial de Patentes y Marcas. Que es donde se suelen inscribir los nombres con los que se pretende hacer un buen negocio. |
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