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Txema Olazabal, en la sesión de entrenamientos de ayer. Efe |
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Mickelson y Woods buscan en Augusta una nueva chaqueta verde
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El primer Masters arranca con Olazabal en busca de su mejor golf en un campo talismán
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Antonio Tomás Madrid
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No resulta sencillo señalar a un hombre capaz de eclipsar al monarca del golf mundial, el estadounidense Tiger Woods, a las puertas de una nueva edición del Masters de Augusta, el torneo que abre el Grand Slam de la temporada y que ha sido ganado por el número uno del mundo en cuatro ocasiones, sólo a dos del mejor de todos los tiempos, Jack Nicklaus.
En Augusta, el aura intimidatoria que proyecta Tiger, de 31 años, crece e hipnotiza a sus rivales. El golfista estadounidense se enfrenta con una realidad que antes era impensable: su rival tiene 36 años, también es estadounidense y es zurdo, en teoría un problema en este campo pues sus "dog-leg"" (giros de las calles) favorecen más al "swing" de los diestros.
Mickelson ha ganado dos de las tres últimas ediciones del primer "grande" del año. «La experiencia en este campo y la atmósfera que se respira son esenciales para ganar en Augusta», señaló Tiger antes de comenzar la segunda jornada de entrenamientos. Desde esa perspectiva, por último, Olazabal tendría alguna posibilidad de volver a vestirse, por tercera vez en su carrera, la mítica chaqueta verde, pero el de Hondarribia se presenta tras una temporada en la que ha sido incapaz de encadenar un juego sólido durante cuatro rondas seguidas, pero con las credenciales que le otorgan ser un golfista que se crece ante las adversidades que presenta el campo.
Por su parte, Sergio García, la eterna esperanza del golf estatal que ha cumplido ya 27 años, le entusiasma la atmósfera del Augusta National, pero le incomoda en exceso el diseño y sus cuidados. Su escasa paciencia en este campo juegan en su contra. |
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