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Dos jóvenes consultan una guía turística frente al edificio en el que se ubicaba hasta el pasado mes de octubre el emblemático Café Boulevard, en El Arenal de Bilbao. Zigor Alkorta |
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El edificio del emblemático Café Boulevard podría convertirse en hotel
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La otra opción sería viviendas y oficinas, pero aún quedan vecinos en pisos
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Rosa Martín Bilbao
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Tres hoteles En tan sólo cine metros de acera se concentra-rían tres hoteles
Perfil Atraería a un tipo de turista de cierta calidad
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El emblemático edificio conocido como La Unión y el Fénix del Arenal de Bilbao en cuyos bajos se ubicaba el emblemático Café Boulevard hasta el pasado 31 de octubre, podría convertirse en un hotel. Según ha podido saber DEIA, el establecimiento tendría cerca de un centenar de habitaciones y ofrecería desayunos en la antigua cafetería. De construirse, en tan solo 100 metros de acera se concentrarían tres hoteles (ya están el Tryp Arenal y el Petit Palace Arana) y cuatro entidades bancarias.
Ésta no es la única opción que se baraja ya que, el parecer, la empresa inversora que compró a finales del pasado año la edificación, Suquía, también deja la puerta abierta a la posibilidad de construir viviendas. Pero éstas sólo podrían construirse en la parte delantera que da al Arenal, y oficinas en la parte que da al patio interior en cumplimiento con la normativa de prevención de incendios, según la cual dos de los habitáculos de los pisos deben estar orientados hacia la calle. En este caso, la sociedad respetaría el viejo café dejando el sobrepiso de éste y la primera planta para albergar oficinas. Otros cuatro pisos estarían ocupados por viviendas y oficinas.
En la actualidad, hay dos pisos por planta de unos 180 metros cuadrados cada uno, superficie en la que se edificarían más viviendas de menor tamaño. La dificultad que encuentran personas próximas a esta cuestión es que «no tendrán garaje propio», sino que deberán utilizar el parking de residentes de la Plaza Nueva.
Sin embargo, no está previsto que las obras arranquen a corto plazo. El problema es que la inversora no puede comenzar la demolición de la estructura, respetando la fachada, hasta que el edificio esté totalmente vacío. Y aún quedan inquilinos en la tercera planta. Se trata de dos personas de avanzada edad que residen en un régimen de alquiler antiguo y que «se niegan» a negociar con la empresa. Fuentes cercanas aseguran que se trata de dos hermanas que no desean abandonar el inmueble, de modo que los trabajos no podrán comenzar por el momento.
Oficina al público
Durante este mes la empresa instalará en esta construcción una oficina para atender a las personas interesadas en comprar las viviendas que también está levantando en la calle Barrainkua, concretamente, en las que fueran las instalaciones de Telefónica. Allí Suquía está construyendo 28 pisos, unos de dos habitaciones con 90 metros cuadrados y otros con un sólo dormitorio y con cerca de 70 metros cuadrados.
Estarán acabados en el plazo de dos años y, en el caso de La Unión y el Fénix, fuentes de la empresa dicen que desconocen en qué fecha podría comenzar la obra y tampoco especifican el tipo de fin concreto que darán al edificio. Éste es conocido en Bilbao porque durante 135 años sus bajos han sido ocupados por el histórico Café Boulevard que Cafés de Bilbao gestionó desde 1989. La Inmobiliaria Zure Etxea, propietaria del edificio, aseguró el pasado mes de octubre que éste «cambiaría de gestores, como ha venido ocurriendo en tantas ocasiones» a lo largo de su centenaria historia.
En un comunicado la inmobiliaria decía que «el pasado mes de septiembre, ante la falta de iniciativa del actual gestor del café -que también regenta el Café Iruña y La Granja-, se le citó para recordarle la fecha de vencimiento del arrendamiento que expiraba el 15 de noviembre, tal y como está especificado en el contrato suscrito diez años atrás, situación que éste reconoció aceptar». Las mismas fuentes dicen que Zure Etxea decidió no renovar el contrato de arrendamiento a esta sociedad y el pasado 31 de octubre tuvo que abandonarlo, hecho que estuvo rodeado de una importante repercusión social. De esta forma, al no renovar los alquileres, la empresa podía vender el edificio, tal y como hizo con Suquía. |
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