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La renovación va a ser un hecho el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Efe |
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"Plan renove" en la lengua de Cervantes
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Palabras como "atraquina", "acertajo" y "churriana" ya no aparecerán en la siguiente edición del Diccionario de la Real Academia Española. La caída en desuso han provocado su defunción.
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Ana Mendoza
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QUIENES NO no recuerden que "atraquina" es sinónimo de "atracón", que "churriana" lo es de "prostituta" o que "acertajo" en el lenguaje coloquial era lo mismo que "acertijo", deberán darse prisa en consultar estos términos en el Diccionario de la Real Academia Española, porque no figurarán ya en su próxima edición.
Por una razón u otra, casi siempre porque han caído en desuso, hay palabras que están llamadas a desaparecer del DRAE, y en esa situación se encuentran también "alfonsearse], que en otros tiempo significaba "burlarse de alguien en tono de chanza"; "acurdarse", que no es una versión incorrecta del verbo acordarse, sino que tiene que ver con "curda" y "borrachera"; o "extrema", forma rápida y vulgar de aludir a la extremaunción.
Estos términos están ya en la UVI del idioma y las Academias de la Lengua de los países hispanohablantes, autoras del Diccionario, podrían certificar en breve su defunción. De momento, son artículos propuestos para ser suprimidos de la vigésima tercera edición, como puede comprobarse en la página web de la RAE, en la que se actualiza periódicamente la última edición de esa obra de referencia, la de 2001.
La incorporación de nuevas voces al Diccionario suele suscitar gran interés entre los hispanohablantes, y para la XXIII edición ya han sido admitidas las siglas "ABS" y palabras como "abrefácil", "amniocentesis", "autogobierno", "bulímico", "castrante" ,"mulá" o "salvapantalla", entre otras muchas propuestas.
Pero rara vez es noticia la lista de voces desaparecidas del DRAE, aunque varias de las que ya no figuran en la vigente edición sean tan sugerentes como "mulier", arcaísmo de mujer; "pontecilla", diminutivo de aquella época en que la palabra "puente" era de género femenino, o "deliramento" y "orgulleza", formas anticuadas de decir "delirio" y "orgullo".
Sin embargo, la excelente acogida que está teniendo la iniciativa de la Escuela de Escritores de Madrid -y de la Escola d’Escriptura del Ateneo de Barcelona, en el caso del catalán-, de proponer a los hispanohablantes que apadrinen palabras en vías de extinción o, como se dice en su página web, "palabras obsolescentes", con motivo de la celebración del Día del Libro, trae de nuevo a la actualidad la suerte que corren en el Diccionario las voces que caen en desuso.
Dicen que es triste tener que suprimir palabras del Diccionario, pero una lengua debe ser dinámica. |
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