DESPUÉS de una época plenamente vacacional como la Semana Santa, el sector del turismo hace examen de conciencia y reflexiona sobre un sector que está cambiando a pasos de gigante. A pesar de que las salidas ‘‘familiares’’ han proliferado estos días, la gran apuesta son los viajes de solteros que van solos de vacaciones, así como el de viajeros intrépidos que visitan zonas de riesgo, los dos fenómenos que están en auge. De hecho, todos los expertos identifican en las ferias del sector como un nuevo nicho de mercado la creciente apetencia de personas solteras -bien hombres, bien mujeres- por salir de vacaciones en solitario.
El Reino Unido, país pionero en algunos campos de la industria turística como las aerolíneas de vuelos baratos, se está erigiendo como el lugar donde esa tendencia se refleja de manera más acentuada. El perfil de estos viajeros responde a personas de edades entre 25 y 40 años, con notable poder adquisitivo y caracterizadas por «centrarse en su carrera profesional y una intensa vida social», descuidando o aplazando la creación de una familia. Se clasifica a este tipo de turistas en dos categorías: «Los viajeros independientes que quieren disfrutar de aventuras y los solteros que buscan a su ‘‘media naranja’’», afirma la empresa de análisis Euromonitor International.
Otro de los nichos de mercado que está despegando es el llamado ‘‘turismo de realidad extremo’’, que arrastra a valientes viajeros a zonas que entraña un cierto riesgo o, incluso, peligro, como algunos países de Africa (Sierra Leona o Somalia) y Afganistán. «En un mercado mayormente cómodo, la gente que ha viajado mucho, particularmente quienes tienen mucho dinero y poco tiempo, están demandando experiencias más intensas. Esto ha originado una creciente demanda de ‘‘vacaciones al filo’’, conocidas también como turismo de ‘‘peligro con seguridad’’», señalan los expertos. Una modalidad es el denominado ‘‘turismo de favela’’ que se da en Brasil, consistente en la visita de los turistas a zonas marginales golpeadas por la pobreza, la violencia y el tráfico de drogas. |