Se remontan a tiempos inmemoriales y servían como punto de reunión e intercambio de los pueblos cercanos. Los mercadillos han evolucionado, pero mantienen su esencia. En Bizkaia, cada semana, se celebran casi treinta en los que se pueden encontrar multitud de productos, desde ropa hasta zapatos, pasando por collares, cinturones o ropa interior de todo tipo y calidad
Existen dos modelos de gestión. Por un lado, están los que son propiedad de los propios vendedores ambulantes (es el caso de los de Algorta y Santurtzi) y por el otro los que dependen de los ayuntamientos. En el segundo de los grupos destaca el conocido rastro de Bolueta, en Bilbao, uno de los más grandes y visitados de todo el Territorio y que cuenta con 221 puestos. Las plazas están limitadas y las concesiones se renuevan cada año (excepto en el caso de la venta de helados, castañas y prensa, cuya adjudicación se realiza mediante subasta).
Es difícil poder acceder a uno de los puestos, ya que según apuntan fuentes del consistorio bilbaino «hace tiempo que no se producen bajas y el traspaso entre parientes cercanos es legal». Pero este año existe una novedad. Tras la remodelación de espacios realizada en el mercadillo de Bolueta, se van a incorporar 19 nuevos comerciantes. Las áreas de Salud y Consumo y de Acción Social serán las encargadas de adjudicar estas vacantes en función «de las situaciones gravosas de las personas desde el punto de vista familiar, económico o social».
Cantidad y calidad
Los vendedores ambulantes afirman que en sus puestos se pueden encontrar los mismos productos que en una tienda convencional. ¿Cómo es posible? «Vamos directamente a las fábricas a comprar nuestra mercancía y como pagamos al contado nos sale más barata», explica Juan Cortes, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Bizkaia.
Por ejemplo viajan hasta Alicante con sus furgonetas a recoger los productos, que en ocasiones están fuera de temporada -lo que rebaja aún más el precio- y los almacenan hasta la siguiente. Respecto a las imitaciones se muestran rotundos. «Nosotros no vendemos imitaciones y estamos pendientes de que ninguno de nuestros asociados lo haga», asegura Cortes.
La Policía Municipal también lo hace. Según el Ayuntamiento, está presente e inspecciona cada uno de los mercadillos autorizados, en concreto Bolueta, Otxarkoaga, Zorroza, el de flores de El Arenal y Plaza Nueva y en algunos casos, como es del rastro de Bolueta se sitúan patrullas permanentes. El objetivo de los agentes es que los comerciantes autorizados cumplan la ordenanza reguladora y los criterios por los que se les ha autorizado la concesión, «que por supuesto excluye la venta de imitaciones y piratería y de otros productos diferentes a los autorizados». También controlan que sólo los comerciantes que disponen de autorización municipal estén presentes en estos mercadillos. Al resto se le considera venta ambulante ilegal. En caso de incumplir alguna de estas normas se realiza una denuncia, se aplica una sanción y, en algunos casos, se confisca la mercancía. Una práctica también habitual en otros municipios. |