Ante la falta de talento, el Barça se acogió a la heróica para sacar adelante un partido que se decidió en el minuto 89, tras un gol en propia puerta de Fernando Navarro: un triunfo ante el Mallorca que no esconde la espesura de su fútbol, pero que le sirve para seguir como líder.
La otra jugada clave llegó a los 30 minutos, con un penalti cometido por Valdés sobre Arango. El árbitro perdonó la expulsión del meta azulgrana, quien detuvo el lanzamiento del venezolano. El Barça, sin Ronaldinho, dominó de forma autoritaria, creó sus ocasiones de gol, pero tuvo que recurrir a la fortuna. |