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El Enviado Especial de la ONU para Kosovo, con el ministro de Asuntos Exteriores de la UE , Javier Solana. Archivo |
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La batalla diplomática por el futuro Kosovo
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Rusia y Serbia ganan tiempo, Mientras que la onu convence a los no permanentes, y el lobby serbio en EE.UU advierte del terrorismo islámico kosovar.
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Begoña Astigarraga Bilbao
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Agenda El CS envía una delegación a Kosovo para ver in situ la viabilidad del Plan
Resolución EE.UU acusa a Rusia de que la violencia estallará si veta la resolución.
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Cuando el 4 de abril el polémico nuevo estatuto para Kosovo llegó al Consejo de Seguridad (CS), una vez agotada la prórroga de negociaciones para que las partes interesadas -Belgrado y Pristina-- alcanzaran un acuerdo sobre la propuesta oficial de la ONU, la batalla diplomática se revolucionaba.
Rusia ha reiterado una y mil veces, que se niega a apoyar nada que no lleve el visto bueno del gobierno serbio. Por su parte Belgrado está encajonado en que nunca va a acepta la independencia de Kosovo. Mientras que el 96% de los albanos kosovares quiere plena soberanía.
Así las cosas, el CS necesita aprobar una resolución que remplace el actual protectorado internacional que la ONU instauró en 1999 con la Paz de Ramboulillet, y le permita implementar el plan de Ahtisaari.
Sin esta resolución, lo más probable es que los albaneses de Kosovo, declaren su independencia de todas formas, esperando el reconocimiento internacional. Al menos, el de EE.UU., que está a favor de la independencia, y el de los países musulmanes, que por afinidad religiosa con la mayoría albano-kosovar, o por alianza con EE.UU. puedan apoyar su iniciativa independentista.
En este supuesto, el plan de Ahtisaari estaría muerto.
Los pasos del CS
Es cuanto menos sorprendente que si se consulta el calendario del Consejo de Seguridad, Kosovo ni se menciona.
La única iniciativa oficial es que una delegación de 15 diplomáticos del CS viaje a Pristina y Belgrado para el próximo jueves según la secretaria de prensa del gobierno autónomo de Kosovo, l.
Con ello el CS obtiene una importante posibilidad complementaria para analizar la situación "in situ" y tomar una decisión objetiva de cómo se implementaría el "plan Ahtisaari".
Por su parte, las autoridades de Kosovo no ven la necesidad de esta misión de la ONU propuesta por Rusia. «Los cambios que se operan en el Territorio de Kosovo pueden valorarse sólo en comparación con la situación que existió allí en 1999, pero no con respecto a la situación que hay en otros Estados de la región de los Balcanes o Europa», asegura Ulpiana Liama, secretaria de prensa del Gobierno provisional de Kosovo.
De forma no oficial, se ha filtrado alguna información sobre un borrador de resolución para finales de este mes, según recoge BIRN, un observatorio independiente especializado en los Balcanes en su web, Balkan Inside.
Pero el británico Jones Parry, actual presidente de turno del CS, no da muestras de que esto sea posible a corto plazo. El mensaje que envía la presidencia del Consejo es que a pesar de que consideran lógica la propuesta de Ahtisaari, necesitan más información porque están preocupados por el desmembramiento de un Estado (Serbia).
En sus declaraciones, Parry muestra un optimismo casi ingenuo en que si se dan los pasos políticos necesarios, pero gestionados con mucho cuidado, conseguirán alcanzar estabilidad en la región, derechos para las minorías de Kosovo y la reconciliación entre Kosovo y Serbia.
En cambio, la actual situación apunta a que este asunto se presenta bastante más complicado.
La solicitud de Rusia para que el CS examine la Resolución 1244, por la que se estableció la misión de la ONU en Kosovo, hace ganar tiempo a rusos y serbios para negociar en paralelo.
Ahtisaari por su parte se ha realizado este mes un viaje diplomático a Ghana, un miembro no permanente del CS, para convencer a los países africanos de que los argumentos del Kremlin y de Serbia de que la independencia de Kosovo sentaría un precedente de desanexión forzada en la ONU, son erróneos.
Los países africanos conocen muy poco los asuntos etnográficos y políticos de esta pequeña región europea. Además, se muestran muy reticentes a este tema porque muchos de ellos mantienen fronteras de la era colonial y sienten antipatía por los movimientos secesionistas. Sin embargo sus votos, como los de otros países miembros no permanentes del CS, son necesarios para aprobar o bloquear cualquier resolución.
La República Democrática de Congo es otro de los no permanentes, y su delegación en el CS no entienden que el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, apoye el plan de Ahtisaari cuando a principios de 1960 la ONU envió tropas para ayudar a detener la secesión de la rica provincia minera de Katanga.
Por su parte, los diplomáticos de Indonesia, también miembro del club de los no permanentes, conocen muy bien a Ahtisaari. desde que en 2005 puso fin a 30 años de rebelión en la provincia secesionista de Aceh, persuadiéndoles a cambio de una amplia autonomía. Indonesia se muestra muy desconfiada acerca de la secesión de las regiones en general, y recela mucho de la propuesta de Ahtisaari.
Con estas premisas, Ahtisaari lo tiene difícil para convencerles de que apoyen su plan.
Del otro frente, Serbia y Rusia intentarán persuadir a los países escépticos de que la independencia de Kosovo amenaza la estabilidad y sienta un peligroso precedente.
La ONU y la UE, por su parte, argumentarán que el eventual estatuto de Kosovo no se puede evitar y que es mejor y más efectivo ser testigo del nacimiento de un nuevo estado que de intentar detenerlo, y fracasar, aunque también hay discrepancias en el propio seno de la UE.
EE.UU. y la UE intentan presionar con el argumento de que estallará la violencia en Kosovo si la situación se demora demasiado. Rusia niega que esto pueda suceder y su tan vociferada apuesta por Serbia en contra del plan hace difícil pensar el orgulloso Putin se retracte.
Detrás del telón
Entre los analistas se especula con posibles tratos por debajo de la mesa. La web de la radio serbia B92, aseguraba en marzo EE.UU.habría ofrecido concesiones en el Cáucaso a Rusia.
También hay voces que hablan de que las sentencias favorables a Serbia en el TPI, sobre su implicación en el genocidio de Srebrenica, han sido una concesión para contentar a los serbios. Ahora se abre la posibilidad de que la extradición Berezovski a Rusia se convierta en una nueva carta en la baraja. |
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