Tras seis años seguidos como estrellas de la bolsa neoyorquina, las "small caps" (empresas con una capitalización bursátil inferior a los 670 millones de dólares) parecen haber agotado su trayectoria triunfal. Según un reciente informe de Citigroup, en marzo el número de operaciones con acciones a préstamo sobre estos valores con apuestas concretas sobre su depreciación alcanzó su cifra máxima desde setiembre de 2003. Un 9,6% de los títulos de este índice sufrieron estos ataques. Con un mensaje claro hacia el mercado, la revalorización del índice Russell 2000, la principal referencia bursátil de estas compañías, no va a superar la del S&P 500, que agrupa a los blue chips estadounidenses, cuya capitalización media supera los 13.600 millones de dólares. Entre las grandes, sólo un 1,6% sufrieron procesos de ventas a corto. Los motivos están claros. Otro estudio reciente, en este caso de Bank of America, explica que la desaceleración económica estadounidense perjudicará sobre todo a las compañías más pequeñas porque su negocio se concentra en el mercado local. Según JP Morgan, estas empresas obtienen en EE.UU. el 84% de sus ingresos. Por eso las grandes multinacionales parecen tener más posibilidades, pues pueden compensar con avances en otros mercados -Asia o la UE-, los retrocesos que tal vez registren en su país. De hecho, como promedio, las compañías del S&P 500 obtienen ya en el exterior la cuarta parte de sus ingresos.
Además, estas compañías empiezan a estar caras. Los datos de Citigroup indican que las "small caps" se mueven en un per medio de 40,1, mientras que los blue chips están en 17,2. No es extraño. Desde 2002, el Russell 2000 registra una revalorización del 147%, mientras que en el mismo período el S&P 500 sólo ha avanzado un 85%. Pero aún hay analistas que piensan que las "small caps" pueden tener recorrido al alza. |