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La ministra Elena Espinosa atiende a los periodistas ayer, a su llegada a la reunión de pesca de Luxemburgo. Efe |
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La flota vasca da un ultimátum a la CE para que detenga a Francia o estudiará «medidas de fuerza»
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Los buques pelágicos galos descargaron ayer 8.000 kilos de anchoa, sin lograr venderlos
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Ibai Cereijo Bilbao
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La flota vasca de bajura manifestó ayer su «indignación» ante la salida de ocho barcos franceses a aguas del Golfo de Bizkaia a pescar anchoa. El presidente de la Federación de Cofradías de Gipuzkoa, Jaime Tejedor, tachó de «clara provocación» y de «desafío sin precedentes» la decisión de los pescadores galos de iniciar por su cuenta y riesgo la campaña sin haberse alcanzado antes un acuerdo entre los gobierno de España y Francia para regular las prospecciones científicas de acuerdo con la normativa comunitaria.
El profundo malestar y el descontento eran ayer palpables en los puertos pesqueros de toda la Cornisa Cantábrica. La flota de cerco no descarta tomar «medidas de fuerza» contra los buques del país vecino para detener lo que ven como un «robo a mano armada». Tejedor dio ayer un plazo de 48 horas a la Comisión Europea (CE) para obtener una respuesta a sus requerimientos y que la situación se normalice. «Si la Justicia no nos ampara y si el Estado de Derecho permite que nos metan la mano en el bolsillo, tendremos que defendernos por nuestra cuenta y robarle nosotros la cartera al otro», explicó gráficamente el veterano arrantzale.
El sector de cerco recibió los primeros indicios de las intenciones francesas cuando sus portavoces acudieron el pasado viernes a una reunión con el Ministerio de Pesca en Madrid. A pesar de sus avisos y de la advertencia del comisario comunitario de Pesca, Joe Borg, de que faenar es «ilegal», ocho naves pelágicas francesas ignoraron el cierre del caladero a última hora de la noche del domingo al salir de los puertos de La Turballe y Saint Gilles, situados en del departamento francés de Pays-de-la-Loire, cuya capital es Nantes.
Según las últimas informaciones llegadas a los puertos vascos, la flota gala desembarcó ayer 8.000 kilos de anchoa en el puerto de La Rochelle. Sin embargo, a los arrantzales les consta que los comerciantes locales no compraron ni un kilo en la lonja, por lo que el producto acabará destinado a otros fines, como la preparación de pasta de anchoa. Tejedor afirmó desconocer por qué las capturas no encontraron mercado. La hipótesis es que Francia no consume anchoa. El 99% de las capturas de dirigen a este lado de la muga. Y los operadores son conscientes de que el Ministerio ha advertido de que prohibirá su venta en territorio español.
Con todo, cabe la posibilidad de que los buques galos puedan recuperar 85 céntimos por cada kilo de anchoa, que es la ayuda que estipula la CE como "precio de retirada". Se trata de una subvención muy inferior al precio de mercado, que ronda los seis euros el kilo, y sirve para compensar el gasto en combustible.
Bruselas no sabe nada
Mientras todo esto ocurría, Joe Borg afirmaba en Luxemburgo que no está al corriente de la salida a alta mar de los barcos franceses. El comisario asistió a una reunión de ministros de Pesca y se limitó a decir que el pasado viernes envió una carta a España y Francia para instarles a un acuerdo. «Espero que exista una solución en breve», añadió.
La ministra Elena Espinosa denunció a su llegada a la cita que Francia «está incumpliendo» el acuerdo que fijaba una campaña experimental y se comprometió a proponer que el asunto fuera tratado en el transcurso de la cumbre. Asimismo, reiteró la promesa de su departamento de cumplir de forma «estricta» la normativa que prohíbe la venta de la especie.
Más sucinto fue el titular francés de Pesca, Dominique Bussereau, que se declaró «muy descontento» con el conflicto.
Tejedor advirtió del riesgo de que se reproduzca la batalla entre 200 buques españoles y una veintena de naves galas a las que sorprendieron pescando ilegalmente en 1994. Ayer mismo fue el 13 aniversario de aquella agria contienda en alta mar. |
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