UN NUEVO proyecto empresarial denominado FIK investigará en Donostia diferentes formas de retrasar el envejecimiento y mejorar la calidad de vida de los ancianos a través de las nuevas tecnologías, con proyectos como «exoesqueletos» que ayudarán a andar a personas con problemas de movilidad.
El director general del centro de investigación donostiarra Fatronik, Luis Goenaga, el presidente de FIK, Javier Ormazabal, el diputado foral para la Innovación y la Sociedad del Conocimiento, Joaquín Villa, y el director general de Kutxa, Xabier Alkorta, presentaron ayer en una rueda de prensa esta iniciativa que contará con un presupuesto de 50 millones de euros y pretende obtener resultados concretos desde el próximo año.
Goenaga explicó que el proyecto tiene dos líneas de actuación, una de ellas centrada en retrasar el envejecimiento previniendo las situaciones de dependencia, y la segunda destinada a compensar las discapacidades «acelerando los procesos de rehabilitación y eliminándolas».
En esta línea situó proyectos como una silla de ruedas para tetrapléjicos que se puede mover sólo con la cabeza y un sistema para que estas personas «interactúen» a través de «punteros láser», así como un «exoesqueleto» que permitirá a las personas con problemas en las extremidades volver a utilizar sus miembros o acelerar su recuperación.
Otra de las innovaciones en las que trabajará FIK será un sistema de alarmas para detectar caídas de ancianos y discapacitados en sus domicilios, lo que acelerará la atención que recibirán en caso de accidente.
Estos son algunos de los proyectos en los que un equipo de 60 investigadores, encabezado por tres «líderes mundiales» en sus campos de investigación como José Obeso, Paolo Darío y el profesor Popovic.
Ormazabal destacó la oportunidad de negocio que supone la iniciativa, pionera mundial, por el progresivo envejecimiento de la población ya que en el año 2050 el número de ancianos se habrá triplicado y su esperanza de vida será de 90 años. |