‘‘Cómo salvar la lengua vasca’’. Bajo este título, la revista francesa L’Express analiza en su edición de Aquitania del pasado doce de abril la situación del euskera en el Estado francés. Para ello, publica una entrevista del prestigioso lingüista Claude Hagège, del Collège de France. Su conclusión es que «la situación del euskera en Francia es alarmante».
Hagège explica en la revista el devenir de las lenguas regionales y minoritarias en Francia en la que resalta el euskera como el idioma más antiguo de Europa que todavía se mantiene con vida o que aún «sobrevive». «Se remonta como mínimo a cinco millones de años, aunque su origen es un misterio», señala el lingüista, cuando aclara la raíz de una gran variedad de lenguas regionales del Estado como el aquitano, el occitano, el bretón o el alsaciano. La historia de Francia está estrechamente unida con el uso del francés, que según Hagège «es el símbolo de la unificación del país», aunque aclara que éste también proviene de una lengua regional pero que «su uso se hizo más conveniente debido a que posee una riqueza semántica muy superior a los otros idiomas».
«Las lenguas regionales son las víctimas de la unificación del estado», continúa el experto del Collège de France. «Esto lo vemos también en España, cuando se impuso el castellano durante la Reconquista. En Italia y Alemania, la unificación lingüística se produjo antes que la política, lo que explica que las lenguas minoritarias hayan sido menos perseguidas que en Francia o España».
Para Hagège, lo asombroso de una lengua es su capacidad de resucitar, «como ha ocurrido con el hebreo». Pero para ello han de darse una serie de circunstancias muy particulares. «Una lengua está salvada si la gente es capaz de decir en ese idioma con naturalidad cosas tan simples como ‘‘pásame la sal’’. Por eso la situación del euskera en Francia es tan alarmante», explica. Por otro lado, resalta el esfuerzo que los vascos hacen por no perder su idioma y critica la posición de Francia al no firmar la Carta Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias. «Para salvar la lengua vasca en nuestro país este sería el primer paso, aunque también haría falta una fuerte inversión y la asunción de riesgos como ha hecho España al conceder una gran autonomía a vascos y catalanes. Lo que les permite usar su lengua», opina.
Para concluir, Hagège, al ser preguntado por otras posibles medidas que ayuden a salvar el euskera, explica que la «educación es lo más importante para poder cambiar la mentalidad de los franceses, ya que el apoyo a las lenguas minoritarias ya no supone un peligro para la unidad del país».
«Si Francia quiere extender su idioma por el mundo debe demostrar primero que respeta la pluralidad lingüística que existe dentro de sus propias fronteras», puntualiza Hagège. |