LA MATANZA de al menos 32 personas en un doble tiroteo ocurridos ayer en la Universidad Politécnica de Virginia, ha conmocionado tanto a la comunidad universitaria como a todo EE.UU., donde el derecho a portar armas emana de la propia Constitución.
Aunque los hechos están todavía muy confusos, se sabe que se registraron dos tiroteos. En el primero, ocurrido sobre las 7,15 de la mañana (11,15 GMT) en el edificio para residencia West Ambler Johnston, falleció una persona. Dos horas más tarde, se produjo un segundo tiroteo en el Norris Hall, en la facultad de ingeniería, en el que falleció el resto de las víctimas.
Además, se contabilizaron otras 21 personas heridas, de las que se desconoce su gravedad, por lo que no se descarta que la cifra de muertos pueda seguir creciendo.
Los heridos fueron trasladados a diversos hospitales locales, aunque su tratamiento se vio dificultado por los fuertes vientos que azotan la zona y que impidieron el funcionamiento de los helicópteros.
Las autoridades facilitaron hasta el momento muy poca información sobre lo acontecido. Por ejemplo, no se sabe si el autor o autores de los disparos son estudiantes de esta Universidad y tampoco se conoce el arma utilizada en esta masacre.
Los tiroteos, que se registraron en el recinto universitario, en Blacksburg (Virginia), trajeron a la memoria otros incidentes de violencia en diversos centros de estudio del país. El Senado guardó un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas.
Mientras, en una rueda de prensa de urgencia, el presidente de la Universidad, Charles Seger, dijo que la comunidad universitaria está «conmocionada y horrorizada», y ofreció sus condolencias a los familiares de las víctimas.
«Estamos haciendo toda una serie de planes para comenzar el proceso de cura de esta terrible tragedia», observó Steger, tras añadir que en la investigación del crimen participaron agentes de la policía local y estatal y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
Evacuación y suspensión
Las autoridades ordenaron la evacuación del recinto, que alberga a aproximadamente 26.000 estudiantes, y la suspensión de clases hasta nueva orden. Además, establecieron distintas sesiones de ayuda psicológica para los supervivientes, dijo Steger. En un vídeo realizado por un estudiante, transmitido una y otra vez por las cadenas de televisión, se escuchan múltiples disparos, pero las imágenes no ayudaban a esclarecer el caos suscitado.
La prensa local indicó que, la semana pasada, las autoridades de la Universidad recibieron dos amenazas de bomba, aparentemente dirigidas contra los edificios de ingeniería. En esa ocasión, las autoridades también evacuaron el recinto universitario y ofrecieron una recompensa de 5.000 dólares para cualquier información que ayude a aclarar el caso. No es la primera vez que el recinto, de unos 10.500 metros cuadrados, es escena de actos de violencia u objeto de amenazas.
En agosto de 2006, las autoridades también cerraron la universidad después de que un prisionero escapara de la cárcel, asesinara a un guardia y se refugiara en el área. |