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El callejón de las botxerías
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Poesía para merendar
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La presentación, a media tarde, del libro ‘‘Entre sombras’’ , obra con la que Teresa Marcilla ha ganado el premio Mario Ángel Marrodán, demostró que la lírica también alimenta
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Jon Mujika
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Es mediatarde. Dicho así, sin más adjetivos ni alardes, a uno le entra hambre. Es la hora de la merienda, del café o la cerveza, según se tercie; de la escapada de la rutina laboral. En el aula de cultura de Barrainkua, tras una buena cocción de letras y sentimientos, sirvieron, entre vinos, sabrosos pedazos de poesía. Ya lo dijeron los clásicos: la lírica alimenta el espíritu. Y no estaría mal probar bocado, ahora que andamos todos tan ‘‘electrodomesticados’’ que parece casi imposible sobrevivir sin una tecla que apretar, una pantalla que mirar, un universo que reducir a escala de bolsillo.
Los poetas -las poetisas en el caso que nos ocupa si es que no resulta demasiado cursi el término...- no. Los poetas levitan en el país de las musarañas. Para ellos no está hecho este virtual mundo de la tecnología. Eso se desprende al menos de la obra ‘‘Entre sombras’’, un hermoso poemario con el que Teresa Marcilla se ha hecho acreedora al premio Mario Ángel Marrodán, el galardón que lleva el nombre del añorado vate portugalujo. El libro fue presentado ayer, ya digo, en el aula de cultura de Barrainkua, con el catedrático Luis Blanco Vila por padrino. Si uno buscase batirse en duelo en los callejones de la literatura entre tanto como se publica perseguiría un acompañante así: alguien que sepa escoger las mejores armas para el duelo dialéctico.
Fue una cita hermosa: la familia, los amigos, los poetas... ¡Todos en comunión! Por la sala de presentaciones pasaron Mercedes Estíbaliz, quien añora -¡cómo no hacerlo!- la voz de trueno de Mario Ángel, Marta Marrodán, Teresa Ahedo, una pintora de siete estrellas, Santiago Marcilla, Rafael Leonisio, Daniel Rodríguez, María Jesús Bengoetxea, Valentin Erausquin, galerista de ‘‘Bozzetto’’, Koldo Marcilla, Marta Bajo, Begoña San Miguel, Idoia Andrés, María Ángeles Muñoz, Jesús Arregi, Maite Frade, Carmen Aiestarán, Pilar Larrín, Begoña Zalbidea, Jaime Elorza y un buen número de invitados que se alimentaron de lo lindo con un carpaccio de versos crudos, sin otra guarnición que el corazón de Teresa.
Casi al tiempo, en la Biblioteca Bidebarrieta, comenzaba un ciclo de conferencias - Beatriz Manterola, Begoña Rodríguez y Jon Kortazar al aparato...- que conmemoran el 90 aniversario de la revista ‘‘Hermes’’, un oasis de clarividencia cultural. Y aunque las dos historias no se entrecruzan de modo alguno, uno tiene la sensación ya citada: que a mediatarde entra un apetito insaciable por las buenas lecturas. Que aproveche a quien pueda hacerlo. |
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