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Imanol Agirre no pudo contrarrestar el dominio ejercido por Olaizola I, fundamentado en su derecha. Rubén Plaza |
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El sotamano cede
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Imanol Agirre cae ante Olaizola I, que alcanza los octavos del Manomanista
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César Ortuzar Bilbao
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El sotamano ahorra problemas. Recorta metros. Achica distancias. Tensa el brazo para relajar las piernas y oxigenar los pulmones. Ocurre que el sotamano no es la mejor de las señales para la supervivencia. Es una trinchera. Un hueco para defenderse. La garita numantina. El reducto final para salvar el pellejo. Un canto a la esperanza. Una huída de la realidad. El último frenazo. Imanol pegó más de 20. Números superlativos. El reflejo exacto de la superioridad de Asier Olaizola, el pegador de derechas. Cedió el sotamano y cayó Imanol Agirre.
El paraguas de la defensa resistió media tormenta. Después, el nylon se deshilacho por completo. Fibras desnudas, al aire. Varillas retorcidas. Caían piedras del cielo del Beotibar de Tolosa. Asier Olaizola juega con una onda. Sus envíos de derecha dinamitaron un duelo pétreo. Lija. Además el delantero de Goizueta acumuló renta con el saque. Una decena de tantos a la buchaca. Un buen negocio. Sólo tenía que pensar en medio partido. El que sufrió al comienzo. El de un Agirre trabajador y con moral que le complicó la existencia a base de dejarse las uñas en defensa. El delantero de Artea demostró que su rotundo físico continúa siendo una garantía. Un engorro para el rival si a éste se le apagan las luces o le duelen las piernas.
Con el pico y la pala el vizcaino se adelantó 6-2. Asier, muy concentrado en la tarea, supo, sin embargo, redirigir el rumbo del partido y colocó una tacada a base del saque y su espectacular derecha. Sus dos pilares. Además se aplicó a la hora de molestar a Agirre en pared izquierda. Imanol peleaba para respirar, para tener un opción. Continuó remando contracorriente. A sotamanos. Limó. Se puso a un tanto. Lanzó un aviso. El delantero de Goizueta reaccionó ante la osadía de Imanol. Restó con solvencia y recuperó el control. Otra buena racha: 9-15. La penúltima.
Agirre prospera
Imanol, que jugó sin molestias en la derecha a pesar de que ésta acabara tocada en su duelo ante Pascual, realizó otro esfuerzo. Torniquete. Cortó la hemorragia. Luz en el túnel. 13-15. Insuficiente. Asier, al que los restos siempre han laminado sus posibilidades manomanistas, volvió a hacerlo. Contraatacó desde el resto. Cambio de pelota. De nuevo la derecha en escena. Dominio. Imanol Agirre, cada vez más alejado del frontis, sucumbió ante la ráfaga de fogonazos del cañón diestro de Asier. |
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