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Etxeberria, Urzaiz, Aduriz Yeste e Iraola festejan junto a los aficionados la remontada del Athletic ante el Espanyol. Asier Bastida |
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Camino de la normalidad
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El Athletic se aleja del descenso en el preciso instante en que es capaz de equilibrar su balance como local y visitante; en la actualidad suma 15 puntos en San Mamés y 17 fuera
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Unai Larrea Bilbao
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¿POR QUÉ ha pasado el Athletic en tan sólo ocho días de tener la permanencia a dos puntos a colocarse a tres del descenso? La respuesta es obvia: porque en este tiempo ha sumado seis puntos y el Levante, únicamente uno. Y porque ha encadenado dos victorias por segunda vez en el presente curso (antes lo hizo en las jornadas 14 y 15, Recreativo en Bilbao y Deportivo en A Coruña). Y, puestos a argumentar, porque, por vez primera en cuatro años, ha sumado dos triunfos seguidos en San Mamés. Todo correcto. Ésos serían los motivos, los factores que explican el hecho. Pero la causa es otra: si el Athletic ha despegado, aunque sólo le haya servido para pasar de la 18ª posición a la 16ª (parece poco, pero es muchísimo: es todo a lo que aspira en lo que resta de Liga), ha sido básicamente porque, por vez primera en la presente campaña, los leones han conseguido hacerse fuertes en San Mamés, lo que significa el comienzo de la vuelta a la normalidad, al equilibrio tradicional entre los puntos que un equipo (y más el rojiblanco) cosecha en su estadio y a domicilio.
Históricamente, el Athletic siempre tuvo en San Mamés su granero. Su feudo le aseguraba una serie de puntos al año, y que el curso se saldara con una clasificación europea solía depender del número de puntos que eran capaces los leones de arrancar a domicilio, que fue casi siempre, sobre todo en la última década y media, su gran asignatura pendiente. Pero en la presente campaña el equilibrio de las cosas experimentó un giro de 180 grados. Un dato: los leones jamás habían perdido siete partidos en Bilbao una misma temporada; este año, Osasuna les endosó la séptima derrota casera en el que era el 12º partido del curso en San Mamés. Si el Athletic sobrevivía era gracias a su tino como visitante. El mundo del revés.
Tras el tercer partido de la segunda vuelta, los leones habían obtenido casi el triple de puntos a domicilio, 16, que en casa, únicamente seis. Tras aquella 22ª jornada, y como forastero, el Athletic había ganado en Tarragona, A Coruña, Mallorca y Donostia, y empatado en Getafe, Iruñea, Mestalla y Nou Estadi. En Bilbao, únicamente había derrotado al Recreativo y empatado con Real, Racing y Zaragoza; el resto, derrotas: Atlético, Barcelona, Celta, Sevilla y Villarreal. Una hemorragia bestial.
Desde que triunfaron en Anoeta, los leones han perdido gran parte de su efectividad a domicilio, pues tan sólo han sido capaces de sumar un punto, el arañado en Balaídos ante el Celta (y han perdido en el Calderón, en el Camp Nou y en El Sardinero). Sin embargo, y aunque su racha tampoco se puede catalogar de espectacular, ha mejorado notabilísimamente sus guarismos como local. De los cinco últimos partidos en La Catedral, los de Mané han ganado tres (Getafe, Valencia y Espanyol) y perdido dos (Nástic y Osasuna). Es decir, han obtenido nueve de los quince puntos en juego, un promedio que se puede catalogar, cuando menos, de interesante. Otro gallo les cantaría a los leones si hubiesen conquistado en su estadio dos de cada tres puntos.
Athletic, Madrid y Celta
Así las cosas, el Athletic ha pasado en dos meses de sumar el triple de puntos a domicilio (16 contra 6) a estar en disposición de acabar el curso con un registro más equilibrado. Aun así, sigue siendo uno de los tres equipos del campeonato que han sumado más puntos como visitante (17) que como local (15). Los otros dos son el Madrid (29 contra 25) y el Celta (18 contra 12).
Parece claro que el futuro del conjunto de Mané depende de lo que sea capaz de hacer en La Catedral, pues en ella recibirá, por este orden, al Real Madrid (el equipo más efectivo de la Liga a domicilio), al Deportivo (que poco o nada se jugará ya para entonces), al Mallorca (que podría estar ya salvado) y al Levante, un rival directísimo para el partido que cierra el campeonato. Estos tres últimos, Deportivo, Mallorca y Levante, se encuentran entre los equipos que menos puntos suman a domicilio. Por contra, los leones deben visitar al Sevilla (el tercer mejor equipo de la Liga en su feudo), al Recreativo de Huelva (que mira a Europa), al Zaragoza (que posiblemente estará jugándose la Champions) y a un Villarreal al que poco le irá en el envite.
Aunque el Athletic no está para echar cohetes, hay que reconocer que el calendario que espera a los leones no es el peor de los que aguarda a los equipos implicados en la lucha por la permanencia, especialmente en feudo propio. |
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