El ministro británico de Defensa, Des Browne, admitió ayer abiertamente ante la Cámara de los Comunes que cometió un «error» al autorizar a los quince marinos capturados por Irán en marzo a vender su historia a la prensa.
Browne, que compareció ante el Parlamento con la amenaza de la oposición conservadora de pedir su dimisión, dijo que lamenta «profundamente» el daño que su decisión haya podido causar a la reputación de las Fuerzas Armadas del Reino Unido.
El titular de Defensa, tal y como hizo la semana pasada, asumió la responsabilidad por escándalo y anunció una investigación sobre la relación de los militares y los medios de comunicación que no supondrá «una caza de brujas».
Anunció también un investigación sobre las circunstancias de la captura de los marinos el pasado 23 de marzo, que durará seis semanas y cubrirá «todos los aspectos operacionales» del suceso.
Tras esa intervención, el portavoz de Defensa del Partido Conservador, Liam Fox, replicó que la posición del ministro se está haciendo «insostenible» porque «no inspira la necesaria confianza en su capacidad de decisión».
Confianza de Blair
Anteriormente, el primer ministro británico, Tony Blair, dijo por boca de un portavoz que mantiene una «confianza total» en Browne.
La marinera Faye Turner -la única mujer del grupo de rehenes- y el marino Arthur Batchelor revelaron hace algo más de una semana en exclusiva detalles de la captura, por lo que cobraron importantes sumas de dinero, según los medios de este país. |