TRAS EL aplastante apoyo popular del domingo para la instalación de una Asamblea Constituyente, las fuerzas políticas ecuatorianas, a favor y en contra del Gobierno, se concentran ahora en el proyecto para redactar una nueva Carta Magna.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Ecuador confirmó ayer que escrutado el 58,58 por ciento de los votos en la consulta popular de ayer, el "Sí"" para la instalación de la Asamblea Constituyente logra el 81,51 por ciento de los sufragios.
Escrutadas 21.600 de las 36.873 actas, lo que representa el 58,58 por ciento de las actas, según los resultados parciales del TSE se habían escrutado 3.164.896 votos por el "Sí" a la instalación de la Asamblea Constituyente, mientras que por el "No" se han contabilizado 492.519 votos lo que representa el 12,68 por ciento hasta el momento. En blanco se registraron 29.166 votos (0,75%), mientras que nulos se contabilizaron 196.319 votos (5,06 %).
Mientras el TSE avanza acelerado en la cuenta de los votos, que le podría permitir proclamar los resultados oficiales en las próximas 24 horas, Gobierno y partidos políticos afinan sus estrategias para la conformación de la Asamblea.
El presidente Rafael Correa, un economista de 44 años, que no acepta como propio el triunfo en la consulta y que prefiere compartirlo con el pueblo que quiere cambios, ha pedido a sus compatriotas que escojan los mejores hombres y mujeres para que los representen en la Asamblea, integrada por 130 personas.
El contundente apoyo popular en el plebiscito, que unos entienden como respaldo al gobernante, es para otros un claro apoyo a la necesidad de un cambio urgente y profundo en las estructuras del Estado.
«Es un mensaje clarísimo del pueblo ecuatoriano de (que quiere) cambios profundos y una transformación en todos los organismos del Estado», dijo ayer el destituido jefe de Estado, Lucio Gutiérrez, líder del opositor Partido Sociedad Patriótica.
Mensaje recibido
Según Gutiérrez, los políticos del país han recibido «un mensaje clarísimo» de cambio de actitud en un momento en que es más evidente el cansancio de los ecuatorianos a la forma de conducción política y económica de la nación.
Dejando atrás la derrota en las urnas, opositores como el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (PRIAN), del millonario Alvaro Noboa, al que Correa venció también en los comicios de noviembre pasado, emprenden ahora una campaña para tener voz y voto en la Asamblea, que será de plenos poderes.
«Tenemos que ir a la Asamblea para defender este modelo de libre mercado, porque no queremos un Gobierno totalitario que definitivamente destruya a Ecuador y lo lleve a mayor pobreza», dijo la ex diputada por el PRIAN, Gloria Gallardo.
Hasta el ex presidente Osvaldo Hurtado (1981-1984), duro opositor a la consulta popular, no descarta integrar la Asamblea. |