Su pareja se compró un ordenador hace tres meses. Desde entonces, ha logrado convertir internet en una nueva habitación de su domicilio. Tanto tiempo se pasa dentro que podría ser la salita de estar o el dormitorio. "Me estoy bajando una peli con el emule", se justifica a veces. "Quiero ver el gol de Messi", le dijo ayer, al levantarse de un salto de la mesa en dirección a la pantalla justo antes de volver al trabajo sin darse cuenta de que el gol se podía ver archirrepetido en cualquier cadena de televisión. Anoche, mientras usted planchaba con la serie de turno puesta en la carpeta tonta -la caja pasó a mejor vida con las pantallas planas- él se llevó el portátil a la cama. "A ver qué trae la prensa", le soltó a modo de excusa. Todos ellos son síntomas evidentes. Usted es uno más. O una más. Dos millones y medio de ciudadanos del Estado español, algo así como cinco de cada cien, cometen "ciberadulterio", es decir, flirtean a través de chats; y uno de cada veinte acaba consumando la infidelidad presencialmente, es decir, unas 125.000 personas, según un informe del Observatorio de Internet, presentado ayer en Barcelona. Según el presidente del Observatorio, Francesc Canals, quien cifró en cinco millones el número de españoles que chatea, la mitad de éstos es "ciberadúltero" y practica el "cibersexo" entre el total de 18 millones de personas que tienen conexión doméstica de internet.
Más aún, la fascinación por las nueva tecnologías y el anonimato son los principales atractivos de internet, que se ha convertido en uno de las herramientas que utilizan los españoles, incluso, para conseguir pareja estable, ya que ¡una de cada veinte relaciones! tienen su origen en la red.
Algunas empresas han aprovechado este fenómeno para hacer negocio. Se trata de las llamadas Private affairs on line, que proporcionan coartada a las personas que deciden ser infieles a su pareja proporcionando toda la logística necesaria como, por ejemplo, llamadas fingiendo ser médico o compañero de trabajo que hace referencia a un congreso.
Según Canals, en tres años ha proliferado enormemente el número de portales que se dedican a vincular la oferta y la demanda de pareja, llegando en la actualidad a los 250 portales, que mueven cada año a más de tres millones de cuentas de usuario y crecen un 30% cada año.
Asimismo, los homosexuales encuentran en internet un lugar donde expresar sin tapujos sus inclinaciones sexuales que, en ocasiones, aún no han confesado a familiares y amigos. Canals señaló que en nuestro país los usuarios de chats de temática gay ya son más de 1,5 millones, aproximadamente uno de cada tres usuarios de chat.
Las nuevas amenazas
Pero internet también ha instaurado nuevos perfiles de amenaza, ya que existen redes organizadas que se dedican a captar a infieles para después chantajearlos con enviar a la pareja las conversaciones, las fotografías o vídeos que han protagonizado mientras cometían el "ciberadulterio". Otras personas se dedican a desvalijar a sus víctimas que, confiadas, son engañadas con la promesa de una relación sentimental o con una historia que inspire compasión.
Hasta la prostitución, ahora que es tema de debate de sus señorías en el Congreso, también ha comenzado a operar por internet, ya que algunos profesionales del sexo se introducen en los chats para quedar con internautas. En ocasiones, el primer encuentro puede ser gratuito.
El peligro no tiene edad. Francesc Canals señala también, que en los últimos tiempos los menores también son chantajeados a través del chat, ya que intercambian fotografías e incluso vídeos sexuales a cambio de recargas de móvil, pero después el chantajista le obliga a seguir haciéndolo con la amenaza de mostrar los vídeos a sus familias o publicarlos en la red.
Canals da siete consejos a los internautas para evitar ser víctimas de malas prácticas, entre ellos, conocer más al interlocutor intercambiando muchas preguntas, ya que las personas con marcada agresividad sexual no van a desarrollar un largo proceso de confianza. Además, se deben fomentar pasos previos, como el intercambio de teléfono o la dirección de correo electrónico y mantener varias conversaciones antes del encuentro, que es recomendable que se celebre en un lugar público y con conocimiento de la cita por parte de algún familiar o amigo.