TUDELA. El lunes Flora María Torres Camacho, ecuatoriana de 30 años, le pidió a su novio, Héctor David Morejón García, de 22, que abandonara el piso que compartían en el número 4 de la calle Díaz Bravo de Tudela. Fue su última discusión pero él, según el testimonio de la hermana de la propietaria del inmueble, se negó a marcharse. En la madrugada de ayer la estranguló y dejó su cadáver debajo de la cama. Después, Héctor se dirigió a las afueras de la capital ribera y se ahorcó de un árbol. Así terminó la historia de una pareja "normal, divertida, que salían por ahí a pasarlo bien y que, a veces, se enfadaban, pero no muy en serio", relataron en el portal del domicilio los conocidos de ambos.
La macabra jornada de ayer en Tudela comenzó a las 9.30 horas con el hallazgo del cadáver de Héctor David Morejón que, según todos los indicios, se ahorcó de madrugada. A partir de ese instante comenzó la búsqueda de su novia. Familiares de uno de los inquilinos de la vivienda en la que residía los fallecidos (eran tres parejas y otro joven) indicaron que "la llamamos al móvil y al trabajo para decirle que David había muerto, pero no dimos con ella". Un hecho cuando menos sorprendente, ya que la víctima se encontraba bajo su propia cama e incluso, la propietaria del piso (su mejor amiga, Gladys), durmió en la misma habitación.
Tanto ella como el resto de los ocupantes de la vivienda están seguros de no haber escuchado nada extraño en esas horas, "sólo oímos que él salió a la calle a las cinco y media de la madrugada", dijeron.
Después de horas de infructuosa búsqueda, comenzaron a dispararse las sospechas y a las 16.00 horas de ayer, agentes de la Policía Nacional encontraron el cuerpo sin vida de María con evidentes signos de estrangulamiento. A partir de ese instante, las noticias empezaron a ser confusas.
Con esta muerte, ya son 18 las mujeres asesinadas en el Estado este año por violencia machista, la segunda en Euskal Herria, después de la anciana muerta en el barrio bilbaino de Zorrotza a manos de su marido. Pero la violencia relacionada con la violencia de género no queda aquí. La mujer de 37 años a la que su marido agredió el miércoles en Mataró con una barra de hierro sigue en estado muy crítico.