BILBAO. Es el mayor colapso circulatorio que ha registrado nunca la metrópoli de Bilbao. Por extensión de retenciones, vehículos y conductores afectados y unos efectos que nadie se atreve a cuantificar ni en dinero ni en horas de trabajo, el atasco de tráfico en la metrópoli ocurrido en la mañana de ayer pasará sin duda a los anales de la historia de Bizkaia. Las retenciones sumaron en las autovías de acceso más de 52 kilómetros, la distancia que separa por carretera Bilbao de Karrantza. Y eso sin contar los atascos en los viales secundarios que muchos quisieron usar para evitar las autovías.
Las patas del atasco en forma de araña que se centralizó en torno al acceso de la A-8 por Sabino Arana llegaron a zonas tan alejadas como Abanto por el oeste, Galdakao por el este, Zamudio y Lezama por el norte y Alonsotegi por el sur. Además, el gran tapón circulatorio hizo imposible que pudiera ser efectivo el anillo viario metropolitano.
Cuando los técnicos que ejecutaban la maniobra de descarga de la viga vieron cómo se partía se les vino el cielo encima. Era imposible retirar todo el dispositivo de grúas, transportes y demás. Eran las cinco de la mañana y en poco más de una hora la actividad diaria iba a colapsar la A-8 al no poder más que atender la circulación con dos carriles. Según se iban acercando las luces del día, los atascos iban creciendo para alcanzar su punto álgido sobre las ocho de la mañana. A pesar de que todas las radios locales se hacían eco del monumental atasco, miles de conductores no pudieron evitar caer en las redes de la araña. Todos los que cogen el coche para venir de Uribe Kosta se encontraron con el muro de luces rojas en La Avanzada. El Puente de Rontegi no daba abasto por las caravanas que ya superaban el intercambiador de Cruces. Los que venían desde Santurtzi, Abanto o Sestao fueron incrementando la retención interminable y los que quisieron evitarla saliendo en Portugalete o Max Center saturaron la N-634 en los primeros momentos del atasco. Con el nudo bien atado de Cruces y Rontegi las filas de coches al ralentí empezaron a tomar cuerpo en el Corredor del Txorierri, una vía alternativa que muchos quisieron aprovechar para evitar los túneles de Malmasin también atascados en dirección Bilbao. Mientras, los operarios que trabajaban a toda velocidad para trocear la viga rota, eran objeto de miradas fulminantes por parte de los conductores conseguían escapar del atasco al pasar de un solo carril a los tres que libres tanto en dirección Barakaldo como en dirección Basauri. Sobre las 11.15, los monitores de las cámaras de Tráfico empezaba a escupir imágenes con más asfalto que vehículos. Poco antes se lograba retirar la viga troceada y limpiar todos los carriles en dirección Basauri. Quedaba así la autopista expedita a excepción de un carril en dirección a Barakaldo, donde ha quedado el camión. El hecho de contar sólo con dos carriles hábiles produjo que durante todo el día se reprodujeran las retenciones entre Malmasin y la zona de Basurto conflictiva.